1/5/10

Los hijos de Halloween

Cuando era niño, la “Noche de Brujas” era una fiesta nocturna para nosotros, la “celebrábamos” el dos de Noviembre, después de celebrar como todo buen mexicano “El Día de Muertos” mis hermanos y mis amigos, en compañía de mi madre y otras vecinas, así como el hermano mayor de alguno de mis amigos y su novia, nos custodiaban en nuestro paseo nocturno para pedir nuestra “calaverita” versión mexicana del “Treat or trick” gringo…

Íbamos hasta la base de combis a tres cuadras de mi casa y esperábamos a que descendiera el pasaje para abordarlos con nuestros disfraces de calacas, monjes locos, Merlinas y vampiros, algunos totalmente caseros y otros, los que podían, comprados en tienda, los rodeábamos mostrándoles nuestras canastillas con formas de calaveras y calabazas y, al son de -¿Me da mi calaverita?- les pedíamos una contribución, con la diferencia notable entre esta costumbre y la gringa que allá piden y les dan dulces, aquí buscábamos que nos dieran algunas monedas, los atosigábamos cual viles reporteros de espectáculos sobre el artista de moda, cuando el pasaje escaseaba debido a la hora, entonces regresábamos a mi calle y ahora eran los vecinos quienes sufrían la invasión a su intimidad por estos “hijos de Halloween” ya que íbamos de puerta en puerta entonando nuestra cantaleta, algunos de los que nos abrían nos daban cualquier cosa, era difícil cooperar con todos los que éramos, en otras casas se disculpaban diciendo -No, ahora no- y en otras de plano solo corrían discretamente las cortinas y no abrían, así era esto, y así continuábamos nuestro paseo nocturno por todas las casas… excepto una…

La última casa a la izquierda de mi cuadra era la única casa a la cual nadie se acercaba, quienes ahí habitaban no eran del todo amigables, no socializaban con los demás vecinos, no se sabía de alguna ocasión en la cual, alguno de ellos hubiera ido a tomar una taza de café con alguien de la cuadra, el matrimonio (si es que eso era) jamás dio muestras de cariño o afecto entre ellos, así como tampoco apoyo o solidaridad con la comunidad…

El ver salir a la señora de la casa era motivo suficiente para apartarse de su camino, ya era una mujer mayor, aunque su apariencia era muy similar a la de una bruja de algún cuento animado de Disney, caminaba encorvada y el cabello suelto le caía en el rostro, su cabeza era redonda y sus ojos (las veces que se le podían ver) eran pequeños, siempre vestía un suéter gris tejido, blusa floreada y falda color caqui, zapatos negros de piso y una bolsa azul para el mandado, las veces que alguien osaba cruzarse por su camino gruñía mostrando los dientes amarillos, y movía la mano de un lado a otro como si espantara moscas invisibles…

El señor (siempre asumimos que era su esposo aunque no lo tuvimos claro) era otro de los extraños habitantes de la última casa a la izquierda de mi cuadra, grande, robusto, con la piel morena y unas enormes manos como manoplas de béisbol, cara cuadrada y ojos pequeños, nariz chata y con una papada que, apostábamos, llegaba hasta el pecho, vestía un overol azul marino lleno de tierra, aceite y grasa, y unas botas de minero, así era esta peculiar pareja…

De hecho, la misma casa por si sola era extraña, o peculiar, podría haber pasado por abandonada si no fuera por ellos que, durante el día, entraban y salían, así como el enorme perro que ladraba por debajo del zaguán negro y oxidado cada que alguien se atrevía a acercarse demasiado, a la izquierda del zaguán había dos ventanas grandes de hoja doble que estaban clausuradas con maderos, en la planta alta había otras tres pero de menor tamaño, de estas dos estaban de igual manera clausuradas, solo una se mantenía abierta, hasta arriba estaba la azotea, donde solo había un cuartucho presumiblemente de lavado, nada más, la fachada no estaba pintada y el numero en la pared estaba casi borrado…

Había algo más en esta gente, algo raro, no solo era la apariencia y modales de los habitantes de esa casa, era la extraña costumbre que ellos dos tenían…

Apenas el día empezaba a oscurecer, con maletas en mano salían los dos y él, llevando casi a rastras al perro (un rottweiler), lo encadenaban al zaguán y se alejaban rápidamente hasta perderse en la esquina, por la mañana, cuando el sol empezaba a salir ellos regresaban, así… todos los días…

Siempre pensé la casa se quedaba sola al irse ellos dos, más una tarde descubrí que no era así, solo sucedió una vez…

Estaba con mis amigos, el Pelos, el Bolas, Juan y el Cejas en la baqueta de enfrente cuando ellos salieron, sacaron al perro como cada tarde y este, al vernos, empezó a ladrar fuertemente, el señor lo callo con una sarta de groserías que yo no había escuchado antes y, hasta hace poco supe que significaban, lo encadenaron al zaguán y se fueron, el Bolas dijo que fuéramos a las maquinitas de la farmacia de Don Ángel a gastar lo que habíamos ganado, Juan y el Pelos estuvieron de acuerdo, yo no…

Les dije que me quedaría un rato ahí, no estuvieron muy convencidos y después de una breve discusión se fueron…

El perro se movía de un lado a otro sin quitarme la mirada de encima, como si esperara el momento en que me distrajera para lanzarse sobre mi, esa tarde me entere que su nombre era Satanás, un nombre adecuado para un perro de ese calibre y con tan mal genio, contaba las monedas que había obtenido la noche anterior a la de Brujas y, aunque no era mucho si era suficiente como para divertirme un poco, pensé que no era tan mala idea lo de ir con Don Ángel a las maquinitas, me levante sacudiéndome la tierra del pantalón lo que provoco que Satanás empezara a ladrarme fuertemente, yo lo miraba sin decir nada, ya sabía que la cadena no llegaba hasta donde estaba, me acomode la ropa y entonces, de súbito, Satanás se callo…

Cuando lo mire estaba agazapado en la orilla del zaguán, se veía con miedo, como si intentara alejarse del zaguán y de la casa, sin comprender lo que le pasaba alce la mirada… entonces la vi…

Era una niña, no tendría más años de los que yo tenía en ese tiempo, su piel era muy blanca (o pálida) su cabello era de un tono gris cenizo, el rostro afilado, delgado, como si fuera un retrato al óleo que se escurriera, por su palidez, sus ojos negros con unas ojeras enormes parecían hundidos en su rostro, como si tuviera noches sin dormir, vestía un camisón blanco (a según de lo que alcanzaba a ver desde mi posición, ya que se asomaba por la única ventana sin clausurar) me estaba mirando, el sonido de un auto enfrenándose en la avenida me hizo voltear y, cuando regrese la mirada hacia la ventana ya no estaba…

Fue la única vez que la vi… tenía diez años…

El tiempo paso, me recibí de arquitecto y junto con Elena, mi novia de la facultad y gracias al crédito que solicitamos a un Banco montamos un pequeño despacho de arquitectura allá por la Condesa, al principio fue difícil, ganábamos tan pocas licitaciones pero nos esmerábamos para entrar en los concursos, poco a poco la nomina del despacho creció hasta ser de cinco miembros, éramos jóvenes, un excelente grupo de trabajo, después de casi dos años Elena y yo decidimos vivir juntos, así que rentamos un pequeño departamento por la colonia Roma, a unas cuadras del despacho, no volví a saber de mi cuadra salvo en las reuniones familiares, cuando mi padre falleció regrese, pero solo por unos cuantos días, no podía separarme mucho del despacho, así que no hubo mucho tiempo como para fraternizar con los vecinos, ni enterarme de las nuevas de la cuadra…

Mi padre falleció en circunstancias extrañas, mi madre lo vio desde la ventana de su recamara cuando iba rumbo a la casa, escucho cuando metió la llave en la cerradura de la puerta principal, mas no escucho cuando entro, al bajar a buscarlo lo encontró en la entrada, había sufrido muerte instantánea a causa de un infarto, se podría decir que sería algo normal, pero mi padre jamás dio muestras de alguna afección cardiaca, esa era la extraña circunstancia…

En el proceso del duelo encontré viejos rostros, me alegre al saber que cada uno hizo su vida a su manera, el Pelos esta felizmente casado, tiene dos hijos y es chofer de un taxi, Juan monto un puesto de tacos en la siguiente colonia y le va bien, el Bolas es dentista y el Cejas termino trabajando para el Gobierno, aún así estuvieron conmigo en esos duros momentos…

Cada día que pasaba el despacho iba adquiriendo reputación y prestigio, la nomina se elevo de cinco a diez en menos de dos años y el futuro se veía prometedor, pero como dicen por ahí, no se puede tener todo en la vida, puesto que la vida es finita y, así como empieza acaba…

Cinco años después de la muerte de mi padre mi madre partió a encontrarse con él, bajando las escaleras tropezó y rodó… cuando llego al final de las escaleras había fallecido…

Regrese a la casa de mis padres a encargarme de los asuntos referentes al sepelio de mi madre, los vecinos se alegraban de que estuviera ahí, me ofrecieron su apoyo y condolencias a mi y mis hermanos, las cosas marcharon como deben ser, nada especial, me quede en casa de mis padres unos días para juntar las pertenencias de mi madre junto con las que quedaron de mi padre, pilas y pilas de caja llenaron mi auto, algunas las done a beneficencias e iglesias, de otras simplemente no pude deshacerme, sabía que al final llenarían algún recoveco en el departamento, pero sencillamente no podía tirarlas, álbumes de fotos, recuerdos, algún detalle que me hacía recordar a mis padres, Elena me apoyo en todo este proceso, así como en confortarme y darme fuerzas…

Ninguno de mis hermanos quiso quedarse en la casa puesto que cada uno tenía su vida hecha, no los culpo, en mi caso fue lo mismo, la casa fue cerrada con cadenas para evitar que alguna persona se hiciera de ella ahora que estaba deshabitada, así como de los efectos que aún había ahí, no fue sino meses después que, hurgando en los viejos papeles que traje en esas cajas, buscando los títulos de propiedad de la casa con la intención de venderla que una sorprendente verdad me deslumbro…

Me declaro culpable, cuando mi padre falleció no repare en la fecha y, aunque asistía a las misas que en honor de él se hacían no me di cuenta, cuando encontré las actas de defunción de mis padres fue cuando lo note, mi padre había fallecido un día tres de Noviembre, y mi madre sufrió el accidente cinco años después… en la misma fecha…

No podía creerlo, era demasiada coincidencia, leí una y otra vez cada acta pero la verdad estaba ahí, el mismo día, mi mente divago haciendo conjeturas, suposiciones, imagine mil y un cosas del porque de esta enorme coincidencia, lo de mi padre podía entenderlo, fue algo fulminante que nadie se esperaba ¿Pero lo de mi madre? No, no tengo alguna explicación al respecto…

Durante días trate de encontrar una explicación, Elena me decía que estaba pensando demasiado en ello, que era una extraña coincidencia y nada mas, trate de no pensar más en el asunto pero la última tragedia hizo que me entregara a esta horrible situación, la tercera coincidencia…

Al cumplirse dos años de la muerte de mi madre, mi hermano Saúl en compañía de Martha, mi cuñada, fueron una tarde a casa de mis padres a buscar algunas cosas que él aún conservaba en lo que había sido su cuarto, lo que ella me dijo fue que se quedo en la sala en lo que mi hermano subía a su cuarto, casi en seguida se escucho un estruendo y cuando subió encontró a mi hermano debajo del viejo ropero de la recamara de mis padres… nada se pudo hacer por él…

Y si, fue un tres de Noviembre…

Era más que obvio que algo había en todo esto, pensé en maldiciones, en algún tipo de broma macabra, en el destino, pensé muchas cosas y no encontraba ninguna explicación lógica a estas horribles coincidencias, pero alguna debía de haber, no trate esto con Elena dada la posición en la que ella estaba, lo que ella pensaba, cuando el año dio la vuelta fue cuando decidí que era el justo momento de encontrar la respuesta, tenía que regresar a esa casa y despejar cualquier duda o reafirmar cualquier hipótesis, Elena no estuvo de acuerdo, tuvimos una fuerte discusión a respecto, pero había tomado mi decisión…

Metí en el auto una maleta con algunas mantas y cobijas y mi ropa, mi computadora portátil y otras cosas, llegue hasta la casa y retire la cadena del zaguán metiendo el auto en la cochera, aún no cerraba cuando ya estaba una de las vecinas, Doña Meche, la cual me saludo y me pregunto el motivo de mi visita, no podía decirle la situación real que me había llevado a regresar a la casa de mis padres, no podía decirle que estaba ahí para descubrir que era lo que sucedía en esa casa en esa fecha tan significativa, le dije cualquier mentira, no quería que nada ni nadie me distrajera del asunto por el que estaba ahí…

Llegue a casa el día primero de Noviembre, la casa se sentía fría, había polvo acumulado por los días que estuvo cerrada y la puerta rechino dándome la bienvenida, entre a la sala y sin detenerme seguí hasta la que fue mi recamara, deje la maleta en el suelo y descubrí la cama, el viejo televisor que aún reposaba en su sitio al igual que el enorme librero ya vacío, saque las mantas que llevaba y tendí la cama, estaba anocheciendo, el celular sonó y era Elena quien me llamaba, platicamos un poco, seguía insistiendo que estaba combatiendo contra molinos de vientos, que por estar ahí no descubriría nada, y se despidió con un “Te amo”…

La primera noche fue tranquila, nada especial, durante el día revolví algunas cajas que se quedaron en casa, fotos viejas, papeles, libros y discos, nada interesante, me pase la tarde viendo la televisión, comunicándome con los del despacho por la red para coordinar los asuntos pendientes, pedí comida a domicilio pero por la noche quería otra cosa, así que fui hasta el puesto de Juan el cual aún estaba en funcionamiento, le dio gusto verme y platicamos largo rato, hasta dejo de atender para sentarse conmigo y conversar, recordamos los viejos tiempo y volvió a darme el pésame por las perdidas, se lo agradecí así como el hecho de que no me cobrara lo que me comí, regrese caminando hasta casa y en el trayecto vi a varios niños disfrazados de hijos de Halloween, calacas, monjes locos, Merlinas y vampiros iban en compañía de algunas vecinas, así como algún chico mayor, en ese momento tuve una regresión a mi niñez, me rodearon diciendo aquella frase que yo mismo dijera tantas veces, como pude trate de complacer con todos, poniendo en sus canastillas unas cuentas monedas y en ese momento sentí lo que sentían aquellos a los que atosigábamos con esto, en medio del grupo vi a Doña Meche, quien era una de las vecinas que iban con el grupo, nos saludamos y regresamos junto con todo el grupo de niños a la cuadra, mas cuando íbamos entrando a la calle repare en la última casa a la izquierda de mi cuadra, nos quedamos frente a mi casa mientras los niños iban de puerta en puerta solicitando su “calaverita”

-Oiga Doña ¿Y que fue de los que vivían en la última casa? ¿Aún viven?-
-No mi’jo, ya no, paso algo rete-feo… -
-¿Qué paso?-
-Pues que los encontraron muertos hijo-
-¿Cómo Doña?-
-Si ¿Recuerdas que todas las tardes salían de su casa y no regresaban hasta el otro día? Pues una tarde simplemente no salieron, ni el maldito perro ese sacaron, y así pasaron días, no se escuchaba nada, ni el perro ladraba, como ya era mucho algunos fuimos a tocarles, pero nadie salio, llamamos a la policía y en presencia del representante de la colonia entraron, fue él quien nos contó lo que habían encontrado…

En el patio había mucha basura regada por todos lados, el primer susto lo tuvieron ahí, ya que encontraron al perro ese muerto en el patio, estaba tirado en medio de una extraña marca hecha con su misma sangre, porque le habían cortado el cuello, cuando entraron a la casa había más y más basura, platos sucios con comida en el fregadero y en la mesa, la comida del refrigerador ya estaba echada a perder, botellas por todos lados, latas abiertas y más basura, subieron las escaleras y en una de las habitaciones encontraron mas marcas como las del patio, en las paredes y en el techo, encontraron la puerta cerrada de uno de los cuartos de esos que tienen las ventanas cerradas, cuando la forzaron y entraron fue cuando los encontraron…

Estaban los dos clavados a la pared, desnudos, crucificados, con las gargantas abiertas y rodeados de velas, no había nada más…

Llegaron los de la morgue así como el MP, hicieron sus investigaciones pero ya no supimos nada, se llevaron los cuerpos y la casa quedo a resguardo de la delegación hasta que aparezca quien la reclame-

Me asombro su historia, me despedí de ella y entre a la casa, subí las escaleras y encendí la televisión en busca de cualquier cosa, pero la historia de Doña Meche me daba vueltas la cabeza, afuera, aún estaban los hijos de Halloween yendo de puerta en puerta y obviamente, la de la casa no fue la excepción…

Salí a ver a los niños y, aún cuando a algunos ya les había dado algo no pude escaparme de los demás, Doña Meche estaba detrás de ellos diciéndoles que no me molestaran más, se retiraron y cuando Doña Meche se iba una idea cruzo mi mente…

-Doña Meche… -
-¿Qué paso mi’jo?-
-Solo una pregunta, cuando encontraron a los de la casa muertos ¿Cuándo fue?-
Ella puso la mano en la barbilla y bajo la cabeza, medito un momento…
-Pues fue hace como dos años mi’jo, por estas mismas fechas-

Sentí como si me hubiera caído una cubetada de agua fría, le agradecí la información y entre, entonces me puse a dar vueltas por la sala pensando en este hecho, a ellos los encontraron muertos un año antes de que falleciera mi hermano, dos años antes que mi madre, ocho años antes que mi padre, todos en la misma fecha…

Más coincidencia no podía ser… sabía que algo tenía que haber en todo esto…

Pasé la noche despierto, atento a cualquier sonido, nada, no hubo nada fuera de lo común, ningún ruido extraño, ningún ente descarnado, nada fuera de lo habitual, ni fantasmas, duendes o demonios…

Más aún en la mañana estaba con la duda y la expectación a flor de piel, desayune temprano, me bañe y me quede en la puerta de la casa viendo a los niños ir a la escuela de la mano de sus madres, otros abordando el auto de la familia mientras que el padre bebía un sorbo de café y le entregaba la taza a medias a su mujer en la puerta, mientras que este entraba al auto poniéndose el saco, en definitiva era una regresión a mi niñez, después de que los autos se alejaron, después de que las madres entraron a sus casas ha iniciar sus quehaceres, después de que la cuadra quedo vacía, fue cuando me percate de ello, la ultima casa a la izquierda.

Me separe de la puerta y avance hasta estar en el mismo lugar cuando tenía diez años, ya no me parecía tan grande, pero si deteriorada, ya el numero de la casa había desaparecido por completo y las ventanas permanecían clausuradas… excepto una… la misma de siempre…Me senté en la acerca mirando la ventana quizá, esperando que algo pasará, que sucediera lo que sucedió hace tantos años, recordé a la niña que apareció en la ventana esa vez… pero nada, no paso nada, más recordé que esa vez ella apareció justamente cuando aquel raro matrimonio se iba, así que si esperaba que algo ocurriera debería esperar a que la noche cayera, aún así llegue hasta el zaguán y mire la gruesa cadena con cadena que habían puesto para mantenerlo cerrado, notando este detalle regresé a casa…

Más el día transcurrió lento, recibí varias llamadas y atendí varios pendientes, Elena me llamó para pedirme que regresara, más no podía hacerlo, tendría que aguantar un día más, lo que no la dejo muy contenta, nuevamente dijo que me amaba y colgó, convencida de que lo que estaba haciendo era una pelea contra molinos de vientos, finalmente el día moría y salí nuevamente a la calle, camine hasta la última casa a la izquierda y me senté en la acera, ha esperar…

No mire el reloj, no sé que hora sería, empecé a aburrirme, a sentirme tonto, la idea que Elena tenía parecía cobrar fuerza, que solo era una locura mía y nada más, me levante, me sacudí la tierra del pantalón y entonces escuche un chirrido, mire hacia el zaguán y vi que este se abría lentamente, lo cual era imposible, en la mañana me había acercado a ella, estaba fuertemente cerrada con la cadena y un candado, no había manera de que alguien la abriera ¿O si?

Avance hacia la casa lentamente, mirando en todas direcciones en busca de alguien que pudiera verme, o que estuviera viéndome, no había nadie, llegue hasta el zaguán y mire el interior, el patio de la casa estaba como me lo había descrito Doña Meche, la marca en el suelo donde habían encontrado a Satanás se había borrado y no se escuchaba ningún sonido, entré…

Caminé lentamente, esperaba el momento en que la puerta del zaguán se cerrara estrepitosamente como si se tratara de una película de terror, no, no sucedió, llegue hasta la entrada de la casa y vi que el lugar había sido parcialmente limpiado, puesto que no se veía como Doña Meche me lo había contado, por lo mismo que la tarde caía la visibilidad en el interior se hacía cada vez más escasa, entonces mis pies patearon un objeto metálico y al mirar hacía abajo encontré una linterna -Que suerte- pensé y la levanté -Ahora solo espero que encienda- y si, lo hizo, con ayuda de ella avance por la casa hasta las escaleras y de ahí, a la planta alta…

El haz de luz de la linterna ayudaba a proyectar extrañas sombras, más papeles en el suelo, libros, muebles derruidos y las marcas que había mencionado la Doña también estaban casi borradas, llegue hasta la habitación que tiene la ventana sin clausurar, el cuarto estaba completamente vacío, no había nada que demostrara que ahí hubo muebles o alguna otra cosa, solo una marca negra en la pared contraria a la ventana, me acerque a ella y mire al exterior, en la calle se veía uno que otro vecino de regreso del trabajo, o alguna vecina saliendo a comprar pan con los de la camioneta en la esquina, nada fuera de lo normal, un escalofrío recorrió mi espalda y mire hacia el pasillo, con la ayuda de la linterna alumbre aquella puerta que mencionó la Doña que estaba cerrada cuando entraron, trague saliva y avance lentamente, me sentía muy incomodo en ese lugar, empecé a sentir como si no estuviera solo, a medida que me acercaba un extraño susurro me rodeaba, como si la poca brisa nocturna se arremolinara en mis piernas y subiera hasta mis oídos llevando un suave murmullo, llegue hasta la puerta, sujeté el picaporte y lo giré en un tonto intento de no hacer ruido, pensando que estaría cerrada, pero no fue así, el picaporte trono y la puerta se abrió lentamente con un chirrido, y escuche como la puerta del zaguán se azotaba quedando cerrado… estaba adentro…

Entre entonces en la última habitación, esa donde encontraron los cadáveres de aquel extraño matrimonio, fue en ese momento que la linterna se apagó, empecé a golear la linterna intentando encenderla nuevamente, fue entonces cuando la habitación se ilumino súbitamente dejándome asombrado de lo que ahí encontré…

Podría haber sido una habitación como cualquier otra, una habitación de algún hotel o la recamara de cualquier persona, las paredes estaban impecablemente pintadas de blanco, había una larga cama en el centro con una colcha de color vino, un buró a cada lado de la cama la cual estaba coronada con una cabecera de media luna de color negro, a mi derecha había un closet de piso a techo de madera y en el extremo opuesto, junto a la ventana cerrada estaba un peinador con un espejo grande y rectangular, en seguida de el estaba un pequeño taburete y más allá un cesto para la basura…

Era asombroso, como era posible que esa habitación se mantuviera así de impecable, sobre todo después de lo que me habían contado que había sucedido, no había explicación, llegue hasta el peinador y me senté en el taburete, mirando los objetos sobre el peinador, un cepillo grande, algunos tarros con cremas y lociones, perfumes, un estuche de maquillaje y un papel color rosa doblado a la mitad…

Desdoble el papel encontrándome un pequeño pensamiento escrito a mano, con tinta color dorada…

“Lo vi un momento y me enamoré
Le tuve miedo y desaparecí
He regresado cada año a buscarle
Ya no volvió
Algo tengo que hacer para que regrese
Aunque me duela lo que tenga que hacer… “

-Y me dolió y aún me duele- escuche tras de mi y voltee, frente a mi encontré a la niña de piel pálida a unos pasos de la cama, vestía el mismo camisón blanco, así como su cabello caía como negra cascada sobre sus hombros…

-¿Quién eres tú?- le pregunte sin percatarme del lugar donde estaba, así como las extrañas condiciones y situaciones que se estaban dando…
-Aquella que te ama-
-¿Amarme? Si ni siquiera nos conocemos, no sé quien eres ¿Cómo puedes decir que me amas? Además mírate, eres solo una niña-
-¿En verdad lo crees?- y un sonido fuerte sonó en la planta baja, voltee por instinto, cuando regresé la mirada la niña había desaparecido… ahora era toda una mujer…

-¿Qué esta pasando aquí?-
-Estas aquí, eso es lo único importante-

Levanto las manos al tiempo que sujetaba el camisón, quitándoselo por la cabeza, quedo desnuda y frente a mí, sin ningún atisbo de pena o vergüenza, yo permanecía de pie petrificado, un tanto por la situación tan asombrosa que esta sucediendo, y otro tanto por la visión de su cuerpo desnudo tan perfecto…

-No entiendo nada ¿Tú escribiste ese pensamiento?-
-Así es- y se acerco lentamente a mi levantando los brazos, me abrazo por el cuello y acercó sus labios a los míos, estuve a punto de besarla pero logre reaccionar y apartarla de mi…

-¿Qué hiciste con el afán de que yo regresará? ¿Qué es eso que hiciste que sabías que te dolería y que aún duele? Dime-

Me dio la espalda y camino hasta la cama, se sentó y coloco la cabeza entre sus manos, recargo los codos en las rodillas y me oculto su mirada, entonces hablo…

-Tuvo que pasar un tiempo para que tuviera las fuerzas, fueron muchos años, finalmente cuando tuve el poder y la fuerza realice la primera de mis acciones… tu padre-

Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, mi cabeza dio vueltas a tal grado que caí de rodillas, una pieza del rompecabezas había caído en su sitio…

-¿Mataste a… mi padre?-
-Si, pensé que después de que te fuiste tardarías mucho en volver, si no es que ya no regresabas, tenía que crear un evento que te hiciera volver, y lo hiciste, pero no llegaste hasta aquí, tarde cinco años en reunir nuevamente el poder y la fuerza, cuando lo conseguí, la segunda acción fue tu madre-

Segunda pieza del rompecabezas…

-Pero con tu madre sucedió lo mismo, ni por descuido te acercaste a esta casa, había también otras fuerzas que intentaban interponerse en mi camino, además de que Martha y Erasmo no querían que siguiera, me decían que algo podría ocurrir, que me descubrirían y por ende a ellos, no podía permitir que ellos se interpusieran en lo que estaba haciendo, así que los despache con el poco de poder que me quedaba, sabían de que era capaz de hacer cuando la noche llegaba, por eso se iban cada noche, eran mis sirvientes, mis cuidadores, mis proveedores, pero estaba adquiriendo más y más poder, afortunadamente no tarde tanto en juntar las fuerzas para la tercera acción aunque estaba desesperada, aparte de tus padres no sabía de alguien más a quien acudir, entonces apareció tu hermano… -

Tercera parte del rompecabezas…

-Había perdido las esperanzas, pensé que te había perdido para siempre, pero regresaste, regresaste a mí por fin, y estas aquí, cada una de esas muertes me duele, una parte de mi tuvo que morir con ellos para que esto resultara, pero ya estas aquí, el dolor desaparecerá… -

Con cada relato mi corazón me pesaba más y más, una parte de mí entendía cada una de sus palabras, otra no entendía nada, de cómo es que ella lo había hecho, y otra más se llenaba de rencor por las palabras que salían de su boca…

-Mataste a mi familia con la intención de que regresara y te buscara… ¿Qué eres tú? ¿Cómo es que lograste eso?-
-Si te lo dijera no me creerías, y si te lo dijera no te acercarías, mejor déjalo así, solo ámame… - dijo alzando la mirada por primera vez desde que empezó a hablar…
-Dímelo… -

Suspiro, un suspiro largo y profundo, se levanto de la cama y avanzo hasta la puerta, salió del cuarto y yo la seguí como hipnotizado por su belleza, llego hasta la habitación con la ventana descubierta y señalo la enorme mancha negra en la pared…

-De ahí vengo, de la oscuridad, de la nada, un ente que existe por el simple deseo de existir, sin razón ni propósito, conjurado una noche de Noviembre de hace muchos años por un par de hechiceros que buscaban un sirviente, encontrándose a un Amo y no un criado, mi vida sin propósito estaba vacía, aburrida, estancada, proveyendo a ese par de hechiceros de lo que necesitaban con la única promesa de que no los mataría si me mantenían segura y viva, viva para conocer el mundo de los hombres, pero aún así no podían darme lo que quería, un alma pura para habitar junto con ella, ellos no me la proporcionaron, fuiste tu mismo cuando me miraste, cada noche me asomaba por esa ventana buscando mi alma gemela en este plano de existencia, encontrándome que no había nada ni nadie aquí para mí, hasta que llegaste tú… -

Se acerco nuevamente a mí y volvió a rodearme con sus brazos, elevo su cabeza y sus labios me rozaron el oído… y me susurro…

-Ámame-

La abrace, la abrace fuerte y sentí su piel fría, cerré los ojos y olí su perfume el cual olía a rosas, ella acariciaba mi espalda y empezaba a morder mi cuello, lloré, lloré por el profundo dolor que sentí por mis padres, por mi hermano, incluso por ese par de tontos que no sabían lo que estaban liberando, y lloré por la idea de regresar a este extraño ente al lugar que pertenecía…

Me separe de ella y mirándola a los ojos descargue un golpe con la linterna, cayo al suelo con la cabeza herida, un extraño liquido ámbar que podría ser su sangre le baño el rostro y el suelo, miro ese liquido en su mano y volvió su rostro con furia hacía mí mostrando los dientes como animal herido, no le di oportunidad de nada, uno tras otro, golpe tras golpe, cada vez más fuerte, cada vez mas rápido, más y más furioso, ya su rostro había desaparecido, su cara era solo un recuerdo…

Me levante con los dedos de la mano rotos, la frente perlada de sudor y mis manos y ropa estaban salpicados por ese extraño liquido ámbar, a mis pies estaba solo un cuerpo inerte sin cabeza y en el lugar donde debería estar solo había una enorme mancha amarillenta, confundida con la suciedad del lugar, di pasos hacía atrás hasta quedar con la ventana a mi espalda y escuche un crujido, la mancha se abrió y un fuerte viento empezó a soplar en la habitación, como si se tratara de una tormenta, surgieron lamentos y gritos de esa abertura, manos de piel negra coronadas con garras y rostros vacíos de algún rasgo emergieron tratando no sé si salir o atrapar, el cuerpo de esa cosa con piel de mujer se elevo y aquellas garras la sujetaron, desgarraron su piel y finalmente fue engullida por la mancha cerrándose súbitamente, se hizo el silencio y trate de recuperar la respiración y el latido normal del corazón, entonces se desato la locura, los papeles, muebles viejos y toda la basura que había empezó a revolotear por toda la casa golpeándome en el proceso, fue tan duro el ataque que sin medir consecuencias salte por la ventana, caí al suelo y me rompí la pierna, sin más trate de huir, pensé que estaba acabado…

Abrí los ojos y estaba alejado unos metros de la casa, recargado sobre la casa de enfrente, a mis pies y frente a mí estaba Doña Meche, mirando en dirección a la última casa a la izquierda, se volvió a mí y sonrío…

-Tranquilo mi’jo, ya paso-
-Doña… yo… es que… -
-Tranquilo mi’jo, ya nadie puede dañarte, ni a ti ni a los tuyos, ella ya se fue-

Me asombre, tal parecía que sabia algo, que lo sabía todo…

-¿Es que acaso usted… ?-
-Si hijo, lo sabía, y discúlpame que no haya hecho algo por tus padres, pero era un poder que no podía combatir, solo tú, cuando llegará el momento-
-¿Pero como es posible? Usted pudo hacer algo, decirme lo que pasaba-
-Te entiendo hijo- respondió ella con lágrimas en los ojos -Solo entiende, cuando esa… cosa apareció me inhibió, no podía hacer nada, cada que lo intentaba me enfermaba, las dos veces que lo intente me puse muy mal, sabía lo que esa cosa quería, te quería a ti, pero tu no estabas listo, necesitabas todo esa ira, ese amor y dolor, necesitabas de todo eso para poder vencerla, perdóname hijo, no había nada que podía hacer-

Pensé en molestarme con Doña Meche por haberlo sabido y no haberme dicho nada, pero con los poderes que no comprendemos es mejor no discutir…

Regrese a casa con Elena, vendí la casa y repartí las ganancias con mi hermano, por medio de intermediarios compre la casa al final de mi cuadra y la derribe, construí un pequeño jardín con juegos para los chicos de la cuadra y jamás se volvió a saber de nada raro en esa cuadra, nada, excepto las extrañas flores de color ámbar que florecieron en ese lugar…




Esta es una foto de la ultima casa a la izquierda de mi cuadra, la cual existe en verdad, no así los hechos que se narran aquí...

17/4/10

"Mujer"

Cuando el día termina
de la mascara te despojas
te quitas el maquillaje
cintas y pendientes

Te quitas los anillos
las uñas postizas
la medalla de la Virgen
el labial que usas

Tu traje sastre color caqui
que usas como segunda piel
te pesa tanto al final del día
harta y cansada te deshaces de el

Las zapatillas de tacon alto salen volando
el par de medias y la blusa blanca
y bajo la luz del baño observas
lo que al final del día quedo de ti

Tus senos aprisionados
por el poderoso sosten blanco
ya muchos quisieran tocarlos
aprisionarlos y besarlos

Tu vientre que no es plano
tiene la justa medida
para quien guste gozar y descansar
para soñar y para amar

Tus piernas largas y torneadas
promesa de mil y un achaques
son también la promesa de que en su cima
conviven Cielo, Infierno, Paraiso y Purgatorio

Frente al espejo te desnudas
tus cabellos sobre tus hombros descansan
y en tu piel el recuerdo
de amantes y amores pasados

Tus labios que han besado
otros tantos ya
sonrien con cierta malicia
recordando noches viejas y buenas

Eres mujer cuando te desnudas
cuando tocas y cuando amas
y eres mujer cuando vistes de caqui
y sales de casa cada mañana

mirror by ~girlonspeed

20/1/10

Síndrome de abstinencia

No… no estoy bien
no puedo dormir
la cabeza me duele
siento frío y siento calor
doy vueltas por el cuarto
y estoy fumando más que de costumbre
la comida no me sabe
y el agua no es suficiente

A veces despierto llorando
(cuando duermo)
no se cuanto duermo
no se si son horas o minutos
pero cada noche es lo mismo
no se si sueño o no
pero cada noche es lo mismo

El día es corto
la noche larga
los minutos cortos
y las horas largas
no puedo pensar en nada (nada)
que no sea en “eso”

La veo en todos lados
en el rostro de una princesa de Disney
en la portada de un disco de Evanescence
en el anuncio de una revista
en los rostros que me rodean

En cada canción la escucho
oigo su voz
y siento su respiración
sus ojos son los faros de los autos
y el aire el olor de su shampoo de las mañanas

¿Y saben qué? Me alegro…

Me alegra que sea yo quien sufra este síndrome
me alegra saber que soy YO quien sufre
y que no es ELLA quien sufre
porque no es bueno (no es divertido)
es bueno que sea yo quien sufra
y no ella…

… espero que así sea…


Sindrome de abstinencia by ~wisher3329

Soundtrack de esta entrada
"Así estoy yo sin ti"
-Joaquín Sabina-

6/12/09

Amante hambrienta

Empezó como una simple mancha negra en la pared, nada especial, Dante intento limpiarla como cualquier otra mancha, más el jabón no sirvió de nada, así que la dejo en paz, no le molestaba en realidad esa mancha en la pared de su sala, detrás del sillón, pero a medida que los días pasaban la mancha empezó a hacerse más grande, más evidente, lo curioso era que empezó a adoptar extrañas formas, líneas torneadas como si fueran las sombras de una enorme planta que adornaban su sala, de alguna manera se veía bien y, como lo pensó, no le molestaba mucho en realidad…

Aquellos que iba a visitarlo lo elogiaban, le decían que era una buena idea, que su sala se veía muy bien, Dante se sentía bien, le agradaba lo que le decían, sonreía abiertamente y sus ojos marrón se iluminaban, aunque a nadie le dijo la manera en que la mancha apareció, ni como se iba haciendo cada vez más grande, además, otras cosas extrañas acontecían a su alrededor, su vida estaba cambiando, su trabajo estaba mejor que nunca, había sido ascendido y las retribuciones económicas se emparentaban junto con su éxito, golpe tras golpe de suerte le llegaban, así como las nuevas amistades que empezaba a hacer le daban un futuro más prospero, todo desde que la mancha apareció en la pared de su sala, detrás del sillón…

La mancha, después de muchos días ya abarcaba por completo la enorme pared de su sala, entonces empezó a preocuparle la naturaleza de la mancha la cual, apareció días después en el piso debajo del sillón, y así durante días, semanas, al cabo de un mes la mancha ya dibujaba en las paredes y en el piso formas vegetales, ramas, hojas largas coronadas con flores y puntas, y siguió su camino por las paredes aledañas, el pasillo que daba a la entrada principal, la puerta, la cocina y las escaleras rumbo a la recamara, Dante empezó a sentir miedo…

Durante las noches dormía inquieto, soñaba que la mancha crecía y crecía hasta cubrir todo su casa, incluyéndolo a él, despertaba sudando y exaltado, asustado, y su miedo se empezó a hacer más grande, a medida que la mancha creía más y más…

Una noche Dante escucho algo parecido a un crujido, primero solo se levanto, afinado el oído, ahí estaba otra vez pero menos fuerte, se sentó en la cama y sintió el frío en sus pies, y no solo eso, se sentía húmedo, intento encender la luz de la lámpara del buró y no encendió, finalmente, al escuchar nuevamente el ruido se levanto, avanzo hacía la puerta y puso el oído contra ella, ahí estaba otra vez, más quedo, más lejano, pero ahí estaba, abrió la puerta y sintió algo que corrió por entre sus pies, brinco asustado y regreso a la cama, dejando la puerta abierta, sus ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad, más no podía distinguir algo en concreto, la luz que alumbraba el pasillo, que venía del alumbrado publico que se colaba por una ventana solo le devolvía la pared adornada con las líneas y formas de la que, alguna vez, fue una mancha negra en la pared de su sala…

Estuvo despierto hasta que la mañana llego, entonces vio que las formas habían penetrado ya su cuarto, todo el enorme cuarto había sido invadido, de pared a pared y de techo a piso, pensó que era la falta de sueño, el asombro por lo que sucedió en la noche, el miedo que sentía, pero le pareció que las formas se movían, que latían, que respiraban, un sentimiento fugaz que se desvaneció cuando decidió levantarse y salir de la cama, y no solo eso, vistiéndose y echándose la primera chamarra que encontró salio a la calle sin siquiera voltear a mirar a la sala, no quería saber nada, así que, sin un rumbo predeterminado avanzo por la calle hasta perderse en una esquina, solo deseaba salir y alejarse…

Pero… tarde o temprano tenía que regresar…

Cuando entro a su casa un enorme miedo lo ataco, no por lo que veía, lo cual ya no era extraño (por extraño que fuera) era algo en el ambiente, en el aire, cerro la puerta tras de si y se encamino por el pasillo hasta llegar a la sala, ahí vio que en el lugar donde la mancha nació había algo que podría ser una enorme flor de pétalos negros, enorme, hermosa, pero que al mismo tiempo influía temor… horror…

Quería huir, alejarse lo más lejos posible, pero algo (ese algo que sentía en el aire) lo obligaba a estar ahí, contemplando esa extraña y hermosa flor de pétalos negros, como si su voluntad no le perteneciera avanzo hacía ella, la toco y sintió en sus dedos el relieve del pétalo, como si de una flor real se tratará, lo que lo llevo al horror fue cuando esta respondió a su caricia, se movió lento, susurrando, despidiendo un extraño aroma que lo embriagaba, que lo tranquilizaba, cerro los ojos y se dejo llevar por el aroma, por el extraño susurro que escuchaba del interior de la enorme flor pintada en la pared, y el susurro se volvió un canto, una tierna voz que le hablaba, y el tono de voz le pareció el más dulce que había escuchado, la voz que escucho en el canto solo susurraba una palabra…

-Aliméntame… -

Se asusto, no por lo que dijo, no porque lo dijera, sino porque no sabía como alimentarla, en medio de esta extraña situación no sintió nada que no fuera la imperiosa necesidad de alimentar a esa extraña… cosa en la pared, entonces tuvo una idea (bueno, él creyó que fue suya, aunque no sabía que no había sido así) llego hasta el baño desvistiéndose en el camino, dejando regada la ropa por el pasillo, abrió la regadera y se metió, se baño por completo pero no advirtió que, entre el agua que golpeaba su espalda, sus cabellos, todo su cuerpo, se entremezclaba algo de aquella sustancia que alguna vez fue una mancha en la pared de su sala, como si fuera tinta, termino de bañarse y secándose se vistió con el mejor traje que tenía, y salió nuevamente a la calle…

Llego hasta uno de los antros que había conocido, gracias a su nueva posición y las nuevas amistades que había hecho lo había visitado anteriormente, llego hasta la barra y ordeno cualquier cosa, se mantenía tranquilo, aunque sus ojos miraban de un lado a otros los rostros de los asistentes, grupo de jóvenes con buenas ropas que bebían sin parar, riendo escandalosamente, mientras que algunas chicas reían por lo bajo y otras más bailaban en la pista, muy juntas, en una danza pseudo-erótica estimulada quizá, por el alcohol y el ambiente, por el momento…

No paso mucho tiempo para que alguien se fijara en él, una mujer, no una de aquellas chicas con aire de colegiala que beben solo para estar en ambiente, no, ella era una mujer en toda la extensión de la palabra, alta, delgada, cabello castaño y un tono de piel color canela, ojos negros y profundos, rostro afilado y unos pequeños labios de un rojo encendido, vestía un hermoso vestido de noche negro y largo, parecía que estaba fuera de lugar, aquel antro de luces de neón no parecía el lugar adecuado para una mujer como ella, y menos se creería que una mujer como ella se fijara en Dante, pero así sucedió, lo miraba desde su mesa, hacía comentarios con sus acompañantes, otras mujeres igual de bellas que ella, pero ella sobresalía por encima de las otras, algo se dijeron, rieron, sucedió entonces que se levanto, tomo su pequeño bolso más parecido a una cartera y avanzo con paso firme hasta Dante…

-Hola- dijo ella tomando asiento junto a él en la barra.
-Hola- respondió y dio un sorbo a su bebida.
-¿Me invitas un trago?-
-Los que gustes… -

Así dio inicio la plática, Esperanza llevaba por nombre, cruzaba la pierna sobre la otra dejando ver sus torneados muslos y al final de la pierna derecha una pequeña y delgada (por no decir fina) tobillera de plata en el tobillo, la platica derivo en trivialidades, el trabajo, la familia, los amigos, el lugar, a medida que pasaban los minutos se sentían, ambos, en confianza, pero por dentro Dante ardía, no por desear a Esperanza, no por la idea de una noche de copas que culminara en una noche de sexo, no, ardía por aquello que había dejado en casa, por aquella voz que le hablo, que le dijo -Aliméntame… - eso lo hacía arder, así que, pasada la hora Dante invito a Esperanza a salir de aquel lugar, era más que obvio que ella buscaba algo rápido y fácil, sin compromisos ni nada por el estilo, obviamente dijo que si…

La llevo sin prisa hasta su casa, al traspasar la puerta ella se volvió a Dante y lo beso con pasión, entrelazando sus dedos en su cabello, Dante acariciaba su cuerpo, su pierna que se elevaba hasta su cintura, la sostuvo por el muslo y girando siguieron besándose y abrazándose, cuando llegaron hasta la sala Esperanza se quedo maravillada, las formas en las paredes, el techo y el piso le parecieron hermosas…

-No me dijiste que pintabas-
-Fue un intento de decoración-
-Se ve hermoso-
-Gracias, pero no tanto como tu… -

Y siguieron besándose hasta llegar a la recamara, la ropa se había quedo en la ruta de las escaleras y al llegar a la recamara Esperanza arrojo a Dante sobre la cama, se abalanzó sobre él besando y mordiendo su pecho, finalmente ambos quedaron desnudos y Dante acaricio el cuerpo de Esperanza por completo, los senos, la espalda, el cuello y su cabello, montado sobre él Esperanza se movía rítmicamente a medida que la excitación aumentaba, Dante se entregaba a esta pasión, a este desenfreno, pero en su mente seguía golpeándolo aquella palabra
-Aliméntame… -
y en su mente dijo -Aquí esta… -

La enorme forma sobre su cama cobro vida, se estremeció y grandes lenguas negras descendieron del techo sujetando a Esperanza por el cuello, los brazos y la cintura, y la arrancaron de Dante, ella intento gritar pero la presión en su cuello era tal que esta simple acción fue imposible, Dante era presa de un inmenso horror, Esperanza fue elevada algunos metros y lanzada con fuerza fuera del cuarto, se golpeo estrepitosamente en la pared del pasillo y quedo conmocionada, más eso aun no acababa, las formas en la pared del pasillo de igual manera cobraron vida y levantaron a Esperanza, la fueron llevando por la pared hasta las escaleras y ahí en descenso hasta la sala, Dante petrificado en la cama solo escuchaba y su mente creaba las imágenes por si solas, aunque más parecía que las estaba viendo en vivo, veía a Esperanza siendo arrastrada hasta la sala por las paredes y después por el piso, la vio siendo elevada en el aire frente a la enorme (y hermosa) flor negra pintada en la pared, y de pronto su vista se nublo, cerro los ojos con fuerza y solo escucho algo parecido a aquel crujido, pero amplificado diez veces, escucho el grito de horror de Esperanza, escucho golpes contra la pared y algo parecido a un rugido, después, todo fue calma…

Dante tardo mucho para ponerse de pie, primero, no sabía si podía, después, no sabía si quería, cuando por fin se decidió avanzo hasta el pasillo y descendió las escaleras, vio las ropas de Esperanza en los escalones, junto con la de él, con miedo llego hasta la sala, la enorme flor estaba inmóvil, todo estaba en silencio, si algo había pasado en esa sala (y vaya que lo sabía) no había ningún rastro, el único rastro evidente quizá era la pequeña tobillera que brillaba en el suelo, justo enfrente de la flor pintada en la pared…

La palabra horror era insignificante para describir lo que Dante sentía, desnudo, a mitad de la sala, paralizado, temblando, no acertaba que hacer, como reaccionar, entonces sucedió una vez más, escucho una extraña melodía, un canto que nacía de aquella maldita (pero hermosa) flor pintada en la pared, y una vez más no pudo evitar el acercarse a ella, colocar el oído contra los pétalos y escuchar, ahora el canto no decía aquella palabra que lo atormento hace tan solo unas cuantas horas, no, ahora el canto le susurraba -Gracias… - y el ambiente se lleno de ese perfume que lo adormecía, que lo envolvía llevándolo a la tranquilidad y a la calma…

Despertó en el piso de la sala, desnudo, le dolía todo el cuerpo, era tarde y sabía que ya no llegaría al despacho de abogados donde trabajaba, llego hasta el teléfono y marco, del otro lado de la línea le respondió Martha, la recepcionista, Dante le mintió acerca del porque no llego al trabajo, pero la respuesta de Martha lo tomo por sorpresa…

-No te preocupes, el Sr. Arriaga lo noto y comento que si te reportabas te dijera que no había problema, que los asuntos del despacho que llevas pueden esperar y, que si era necesario, te tomaras los días que fueran pertinentes-

El Sr. Arriaga era un hombre duro al ser la cabeza del despacho, poco amable y colérico, varios de los pasantes, practicantes y abogados ya recibidos y con carrera y experiencia habían sido rechazados o, en el peor de los casos despedidos por la más minima excusa, al Sr. Ramón Arriaga una falta como la que acababa de cometer era, mínimo, una amenaza de que la plaza estaba en riesgo, pero ahora… eso era extraño, así que, sin más que hacer recogió su ropa junto con la de Esperanza, su cartera y demás cosas, la separo y la metió en una bolsa negra para la basura, pero le llamo la atención la cartera, no sabía de ella más allá de lo que le contó en el antro, su nombre, su trabajo de Consultora Financiera y otras trivialidades…

Encontró su identificación, su nombre no era Esperanza, era Alicia, un recibo de pago de una cadena de tiendas departamentales a nombre de ella, un teléfono celular con varias llamadas perdidas de un mismo numero pero, al estar en modo silencioso no lo escucho, un juego de llaves con un osito de llavero y papeles varios, una tarjeta de nomina de un banco y una pequeña libreta de teléfonos, saco una foto doblada por la mitad y entonces Dante sintió que el alma se le estremeció…

Era ella, Esperanza… no, Alicia, estaba sentada sobre las piernas de un hombre un poco mayor que ella, el lugar parecía un salón de fiestas infantiles por la decoración detrás de ellos y, junto a la pareja estaba un niño de unos siete u ocho años, los ojos y la sonrisa eran de ella, y la nariz se asemejaba mucho a la del hombre… era su esposo, y era su hijo, no había duda…

Por la identificación se entero que precisamente la noche anterior había sido su cumpleaños, era más que obvio que había ido a celebrar con sus amigas al antro buscando, quizá, una aventura para salir de la monotonía de la vida diaria, el estomago le dio un vuelco, sintió un sudor frío en la espalda y las piernas no soportaron su peso, cayo de rodillas viendo la foto… y así estuvo durante mucho, mucho tiempo…

Perdió el apetito, no tuvo ganas de ver la televisión, ni escuchar música, incluso no tuvo ganas de vestirse, desnudo sobre la cama paso dos días con sus noches, dormía en posición fetal abrazándose a si mismo, despertaba a mitad de la madrugada y con terror miraba el techo y hacia la puerta abierta, el pasillo lucía quieto, sin ningún ruido, para la tercera noche el cuerpo empezó a exigir comida, sin ganas se levanto y llego hasta la cocina, tomo lo primero que encontró, jamón, un poco de arroz y para beber, abrió el bote de leche y bebió directamente del envase, regreso a la cama y volvió a adoptar su posición y se quedo… profundamente dormido…

Entonces tuvo un sueño…

Se miraba a si mismo, desnudo, flotando boca arriba, con los pies juntos y las manos extendidas, como una versión flotante de una crucifixión, no había nada más que él en un inmenso e infinito vacío blanco, entonces, a sus oídos llego el sonido de risas, y encima de él aparecieron varias mujeres, rubias, trigueñas, pelirrojas, lo rodeaban, lo acariciaban y besaban al mismo tiempo el cuello, los labios, todo él era estimulado por estas mujeres que flotaban a su alrededor, estaba siendo llevado hasta los limites del placer de una manera que nunca había sentido, hasta que apareció una más, morena, con una enorme cabellera negra y ojos profundos, se coloco sobre Dante y le hizo el amor como jamás nadie se lo había hecho, mientras que las otras mujeres no dejaban de participar…

Dante exploto en un intenso orgasmo, sintió la sangre recorrer todo su cuerpo y sus manos se tensaron sobre los muslos de la amante quien, hambrienta, besaba y mordía la piel de Dante, las otras mujeres desaparecieron de escena y solo quedo Dante flotando, descansando del poderoso orgasmo que había tenido, su amante lo miraba, apoyándose en el pecho de él, sus labios se entreabrieron y una sola palabra salio de ellos, esa palabra
-Aliméntame… -

Dante despertó boca arriba sudando y lo que vio volvió a inundarlo de terror, las mismas lenguas que arrastraron a Alicia se elevaban y adoptaban su sitio en la bizarra pintura en el techo, ya no soporto más, se puso cualquier cosa y dando grandes zancadas llego hasta la sala y se planto de frente a la enorme flor negra pintada en la pared…

-¡Eres una maldita!- grito tan fuerte como pudo y tomando el florero de la mesa de centro lo lanzo contra la pared, este se hizo pedazos y las flores cayeron sobre el sillón…
-¡¿En verdad crees que volveré a hacer eso?! Ni lo creas, jamás volverás a tener a alguien más-
Y volvió a escucharla, suave -Aliméntame… -
-¡Jamás!-
-¡¡Aliméntame!! – rugió la enorme mancha semejante a una flor en la pared de su sala, toda la habitación se estremeció y los cuadros colgados en las paredes cayeron la suelo… y reino el silencio, Dante respiraba lento, como si su sangre hubiera sido congelada así como sus piernas, estuvo viendo la mancha durante varios minutos hasta que, sin decir palabra alguna… dio media vuelta y regreso a la cama…

Por la mañana tomo la bolsa con la ropa y los efectos personales de Alicia y salió, poco antes de llegar al despacho dejo la bolsa en una esquina donde los vecinos del lugar la dejaban para que el servicio de limpia la recogiera, y llego al despacho como si nada, muchos le preguntaban el porque de su ausencia, dijo cualquier cosa, mentiras, estuvo tranquilo en la oficina checando pendientes hasta la llegada del Sr. Arriaga quien, aun no acababa de llegar al despacho cuando ya estaba llamando a Dante para que lo acompañara a su oficina…

-Sr. Dante, usted más que nadie sabe que en esta oficina no se toleran este tipo de ausencias, más debido a su historial en este despacho he tomado la decisión de pasarla por alto, solo espero, por el bien suyo más que el del despacho que estas ausencias no vuelvan a repetirse-
-Estoy enterado Sr. Arriaga, no volverá a ocurrir-

El día trascurrió normal en lo que cabe para los demás, pero no para Dante, en su mente se repetía una y otra vez lo que escucho en la sala de su casa, no podía sacarlo de su cabeza, así termino el día y regreso a su casa más por necesidad que por el deseo de estar ahí…

Al entrar no había ningún sonido perceptible, aun cuando afuera el ruido de una gran ciudad no deja duda alguna que algo sucedía en el mundo, pero no en su casa, no, ahí solo silencio era lo que reinaba, paso de largo la sala, llegó hasta la cocina y al abrir el refrigerador un olor a comida descompuesta inundo toda la habitación, Dante tuvo que cubrirse la boca y la nariz para no vomitar ahí mismo, como pudo vacío el refrigerador y llegando hasta la sala tomo el teléfono, marco el numero de una pizzería cercana y empezó a dar sus generales y lo que deseaba ordenar, pero no podía apartar la mirada de la macabra forma pintada en la pared de la sala, entonces… una idea cruzo por su mente, termino de dar los últimos datos y ya solo quedaba esperar a que la pizza llegará…

Subió a su recamara y se quito los zapatos, se quito el traje poniéndose una playera, una sudadera y unos pants, se calzo unos tenis cómodos y así bajo a la cocina a terminar de limpiar, se sobresalto cuando sonó el timbre de la puerta y algo parecido a un siseo recorrió el aire, una vez más esa palabra golpeaba sus sienes, las manos empezaron a temblar y a sudar frío, se dirigió a la puerta y entreabrió, vio a un chico de unos diecisiete años con el uniforme de la pizzería sosteniendo la maleta térmica donde cargan las pizzas…

-Su pedido señor- dijo, Dante abrió la puerta y tomo la caja de cartón con la pizza…
-Gracias- y como una descarga eléctrica una sensación lo recorrió, una idea, la idea que tuvo cuando llamo a la pizzería…
-Ven, pasa, tengo la cartera en la sala- y abrió por completo la puerta, el chico dudo, pero sabiendo que tenía que llevar el importe decidió entrar…

Dante lo llevo hasta la sala mientras hacía como que buscaba la cartera, el chico esperaba viendo la decoración sin decir nada, Dante termino la pantomima de buscar la cartera y se volvió al chico…

-Espera, debe estar arriba, no tardo- y se encamino a las escaleras, subió a la planta alta y al llegar a su recamara volvió a escuchar aquel crujido, el mismo que escuchara hace varias noches, escucho el grito de horror del chico, escucho los golpes contra la pared y, una vez más, algo parecido a un rugido…

Dante cayó de rodillas en la cama y se cubrió fuertemente los oídos, no quería saber nada, no quería escuchar nada, no duro mucho su tormento, el silencio volvió a reinar en su casa, más no el fuerte latido de su corazón…

Pero aun no acababa, en un instante recordó al chico, recordó que había sido enviado a su dirección, sabía que si lo buscaban al primer lugar al que irían sería su casa, entonces el miedo lo envolvió, en estado de shock bajo rápidamente las escaleras y llego hasta la puerta, afuera estaba estacionada la motocicleta de reparto, la levanto y la metió a su casa, la llevo hasta la parte trasera donde tenía un pequeño patio y sacando herramienta desarmó por completo la motocicleta, envolvió algunas partes en papel, otras las puso en sacos, otras las doblo para poder meterlas en botes y bolsas para basura, otras más simplemente las hizo pedazos (las que podía) el motor quedo de una pieza y lo único que se le ocurrió hacer fue echarle una manta vieja para ocultarla, regreso a la sala y encontró que ningún objeto había sido movido de su lugar, no había rastros de la ropa o cualquier otra cosa del repartidor, entonces, como si hubiera estado en trance la realidad lo golpeo, se llevo las manos al rostro y cayendo una vez más de rodillas se hundió en un largo lamento, lamento su suerte, maldijo su vida y la de esa cosa en su pared, y deseo tener la fuerza de voluntad para poder deshacerse de ella…

Desaliñado, sin ganas de nada llego hasta el despacho, esperaba el reclamo y la llamada de atención del Sr. Arriaga en cuanto lo viera, pero al abrirse las puertas del ascensor el despacho era un torbellino, gente yendo y viniendo de un lado a otro con papeles en las manos, el ambiente estaba cargado de un aire de adrenalina mucho mayor que lo normal, cuando Martha paso frente a él la tomo por el brazo e hizo que lo mirara…

-¿Qué sucede?-
-¿No te has enterado? Falleció el Sr. Arriaga, anoche, un infarto, el despacho esta como loco, han llegado de la oficina central de Nueva York y de Atlanta, tal parece que hay algo más en todo esto, no se decirte, estos tipos han llegado con el testamento del Sr. Arriaga, no se que dice, pero parece que es importante-

Dante soltó el brazo de Martha y siguió con su camino, era asombrosa la noticia que acababa de recibir, avanzo por el pasillo hasta su oficina y apenas coloco el portafolios en el suelo entraron dos sujetos vestidos con unos trajes tan caros que Dante sabía que él no podría pagarlos, uno de ellos era el Sr. Beckham, dueño de la firma, con sede en la Ciudad de Nueva York, un hombre grande y robusto, de cara cuadrada, ojos fieros y vacíos, cabello corto y canoso y unas enormes manos llenas de arrugas, sostenía su peso en un bastón delgado con la mano izquierda mientras que la otra la posaba sobre esta, a su lado estaba Jack, mano derecha del Sr. Beckham, delgado, tez blanca y cabello rubio, su rostro afilado y su mirada fija le daba la apariencia de una águila a punto de dejarse caer en picada contra una presa, así se sintió Dante al ver entrar a estos sujetos…

-Buenos días Dante- lo saludo Jack en un perfecto español…
-Bueno días Jack, Sr. Beckham… - e hizo una reverencia, los conocía perfectamente, en el viaje que realizo a Nueva York y gracias a la ayuda de Jack fue que se entrevisto con el Sr. Beckham, obteniendo el trabajo de abogado consultor en el despacho…
-¿Sabes lo que ha ocurrido?-
-Lo se- respondió y el Sr. Beckham, que no hablaba español, se dirigió a Jack y le dijo algo al oído, Jack asintió y se volvió a Dante…
-Hay asuntos muy importantes que atender en estos momentos, hay una crisis aquí, no por la muerte del Sr. Arriaga, sino por el hecho de haberlo encontrado en la despacho de su casa con su testamento en la mano, es de eso de lo que hay que hablar-
-¿Y en que puedo ayudar?-
-Ven Dante, acompáñanos, hay mucho de que hablar-

Y vaya que hablaron, Dante se congelo en el asiento de la sala de juntas cuando se le comunico que el Sr. Arriaga lo había dejado como heredero universal de todo cuanto poseía, el Sr. Arriaga había sido un hombre exagerado en cuanto al trabajo, y gracias a esto no formo una familia, además, gracias a su hermetismo no se le conocía familia, esto era importante, sobre todo porque el Sr. Arriaga era accionista del despacho, por lo cual, ahora Dante era también…

¿Es que acaso la vida le sonreía? ¿Es que acaso había tenido un golpe de suerte? ¿Es que acaso el Viejo de Hierro (como llamaban en el despacho al Sr. Arriaga) de alguna manera se había encariñado con él al punto de quererlo como un hijo? ¿Era este el motivo por el que le soporto algunas faltas menores, mientras que con otros no? No, Dante sabía que no era por nada de esto, lo sabía, lo sentía, desde que apareció su vida cambio, sabía y sentía que era por ella, por esa maldita cosa en la sala de su casa, recibió un nuevo estilo de vida, si… pero a un costo muy alto…

Precio que, durante mucho tiempo dejo de pagar…

Pasó un mes y no volvió a escuchar esa maldita palabra, ni ruidos por la noche, ni sueños eróticos, un mes de tranquilidad, de buena vida, de nuevas alianzas y nuevas amistades, ahora se movía en un nuevo círculo, había tenido muchas aventuras y no había sucedido nada fuera de lo normal, al ser accionista del despacho su trabajo se redujo a ser simplemente un espectador de los acontecimientos, un consultor senior para los de nuevo ingreso y tenía voz y voto dentro de la firma, no había manera de que su tranquilidad se viera invadida…

Más si esperaba que su tranquilidad durara, eso no iba a ser posible…

Aun con su nueva posición y su nuevo poder adquisitivo no había podido abandonar su casa, al llegar una noche, después de haber pasado el fin de semana en Nueva York con Jack, un hombre en compañía de dos oficiales de policía esperaban fuera de su casa…

-¿El Sr. Dante Ortega?- dijo el hombre…
-Si ¿Qué sucede?-
-Hay algo de lo que necesito hablar con usted-
-¿Y usted quien es?-
-Agente Ramírez de la Agencia Federal de Investigación-
-¿Y en que le puedo ayudar agente?-
-Investigamos la desaparición de un joven hace un mes, era repartidor de una pizzería local, el ultimo domicilio al que se sabe acudió fue el suyo ¿Sabe de que le estoy hablando?-A Dante se le paralizo la sangre, empezó a ponerse nervioso, pero tenía que mantener la calma…
-Si, lo recuerdo, vino, le pague y se fue-
-¿Así fue?-
-Si, así fue ¿Por qué lo duda?-
-Tenemos testigos que afirman que lo escucharon llegar en su motocicleta, pero no irse-
-Quizá camino hasta la esquina, no lo se-
-No vuelva a salir del país Sr. Ortega, aun hay mucho por esclarecer y necesitare entrevistarme nuevamente con usted-
-No tengo nada que ocultar, si me necesita llámeme- y del bolsillo de su saco extrajo una tarjeta, se la entrego al agente y dando las buenas noches entro en su casa…

Los oficiales y el agente entraron en el auto que estaba estacionado cerca de ahí, uno de los oficiales tomo asiento junto al conductor, el otro detrás y el agente Ramírez al volante…

-¿Qué piensa comandante?- pregunto el que estaba a su lado…
-¿Cree que sepa algo?- completo el segundo oficial…
-Es más que obvio- respondió el comandante Ramírez, un hombre bajo de estatura y cabeza cuadrada, el típico esteriotipo de las películas mexicanas de narcotraficantes, bigote abundante y cabello corto y rizado, tez morena y manos grandes…
-¿Y por qué lo asegura comandante?- pregunto uno de los oficiales mientras que el comandante encendía un cigarro…
-Él mismo me lo dio a entender, cualquier otra persona habría dicho “Si, claro, aquí estaré” pero él no, él dijo “No tengo nada que ocultar” tal pareciera que esta diciendo lo contrario al decir que no tiene nada que ocultar, habrá que tenerlo vigilado, ya vendré a hacerle otra visita después, ahora ya sabe que esta en la mira… -

El comandante encendió el motor y se alejaron bajo la mirada atenta de Dante quien los observaba desde dentro de su casa, oculto tras las cortinas…

Se dejo caer en el sillón frente a la enorme flor pintada en la pared, entendía lo que estaba sucediendo, sabía lo que estaba en riesgo, sabía que cualquier paso en falso sería excusa para que lo investigaran más a fondo, descubriendo al final la terrible verdad, el destino cruel que sufrieron Alicia y el joven repartidor de pizzas, que hacer y como hacerlo eran las preguntas que lo atacaban en ese momento, entonces lo medito, pensó fríamente y entendió que, si no volvía a… a… alimentar a esa… cosa, nada sucedería, y él estaría fuera de cualquier sospecha…

Lo que no sabía era que todo lo que estaba obteniendo no era gratis…

Dante soñó de nuevo, más no era el mismo sueño que tuvo, nada de chicas desnudas besándolo y acariciándolo, nada de sexo y orgasmos explosivos, nada parecido al ambiente lleno de luz, no, se soñó encadenado en una celda sin ventanas, amordazado, arrodillado con las manos en la espalda, desnudo, golpeado, sangrando, el sudor emanaba de su frente y caía en sus ojos haciéndolos arder, frente a él solo había una derruida puerta de madera gastada, detrás de ella solo escuchaba lamentos, algo parecido a carretas siendo arrastradas y el sonido inconfundible de un látigo siendo azotado, entonces escucho que se corría la cerradura de la puerta y apareció ella, la misma mujer con quien terminara su sesión de sexo el sueño anterior, ataviada únicamente con una larga tunica blanca, poso sus profundos ojos negros en Dante, abrió los labios y -Aliméntame… - fue lo que dijo…

Dante negó con la cabeza, sabía que no podía hacerlo, sabía que no debía hacerlo, había mucho en juego, su posición, su prestigio, su seguridad y sobre todo, su libertad…

-¿En verdad crees que eres libres?… - dijo esa mujer, era la primera vez que la escuchaba decir otra cosa que no fuera esa maldita palabra…
-Tu no tienes nada, ni posición, ni prestigio, ni seguridad, tu vida, tus sueños, tu mente y tu alma me pertenecen, y harás lo que yo te mande, puesto que mi voluntad te domina, eres mío… -

Cuando la mañana llego Dante estaba despierto, sentado en la cama veía sus manos y en sus mejillas sentía el llanto de toda la noche, con temor noto que lo que había pasado no había sido solo un sueño, puesto que en sus muñecas se apreciaban las marcas que las cadenas habían dejado en ellas, se baño en silencio y en silencio se vistió, salió de casa sin mirar hacia la sala y deambulo en silencio por las calles, tal era su sensación de abandono y soledad que no se percató que era seguido de cerca…

Sin saber como llego hasta aquel antro en la Zona Rosa, en la calle de Florencia, Iberia’S se llamaba, llego hasta la entrada y, siendo conocido ya del lugar no le costo mucho trabajo el entrar, hasta ahí llego el comandante Ramírez quien era el que lo estaba siguiendo, llego hasta la entrada y sacando su placa el cadenero lo dejo pasar sin protestar siquiera, dentro del antro se sentó unos metros alejado de Dante mientras que él bebía tranquilamente aunque absorto, el comandante lo observaba detenidamente, buscando alguna señal de su culpabilidad, señal que caería como dicen, de un ángel de cielo…

Y eso era lo que se aproximo a Dante, un ángel bajado del cielo, una mujer de largas y torneadas piernas, falda corta negra, una blusa escotada y cabello corto, entablo conversación con Dante como en su momento lo hiciera Alicia, cruzaron varias palabras y después de un rato Dante se reía a carcajadas, no paso mucho tiempo para que Dante saliera en compañía de ella, al pasar junto al comandante alcanzo a escuchar que Dante comento -… y en la sala de mi casa hay algo que quiero que veas… - saliendo abordaron un taxi y, sabiendo el comandante a donde se dirigía abordo un segundo taxi siguiéndolos de cerca…

El taxi se estaciono fuera de la casa de Dante, abrió la puerta y entraron juntos mientras que el comandante descendía algunos metros atrás, dentro, Dante le mostraba a Celia la decoración de su sala…

-Que padre se ve-
-Gracias-
-Se ve muy bien, te ha de haber llevado mucho tiempo el pintar todo eso-
-No tanto como piensas, algunos días con sus noches-
-Apuesto que a todas las que traes a tu casa se quedan maravilladas por este arte-
-¡Vamos! No son tantas como piensas… -
-¿No? ¿Alicia no se quedo maravillada de igual manera?- y Dante sintió que un sudor frío recorría su espalda…
-¿Cómo dijiste?-
-Si, Alicia, mi amiga con la que saliste hace unos meses- y la mirada de Celia se centro en solo ojos de Dante…
-No se de que hablas-
-Vamos, varias noches estuve esperado a que regresaras, porque tú eres la ultima persona que la vio… con vida, si no es que ella esta… -
-Te repito que no se de hablas, no conozco a ninguna Alicia-
-Pero yo si te reconozco Dante, no olvidare como Alicia te miro, tampoco olvido lo que ella dijo, la enorme atracción que sintió por ti esa noche, la noche de su cumpleaños, cuando no regreso al trabajo pensamos que simplemente había decidido faltar, que la noche había sido intensa y que estaba cansada, pero cuando llame a su casa para saber los detalles su esposo me dijo que no había regresado, él y su hijo sufrieron mucho al no saber nada de ella, solo yo y las otras chicas sabíamos la verdad, pero no se lo podíamos decir a su esposo, eso terminaría por destrozarlo y su hijo lo necesitaba más que nunca, así que guardamos silencio y esperamos su regreso, cuando esto no ocurrió sabía que solo había alguien que tendría una respuesta, y ese eres tu, Dante, dime ¿Qué hiciste con mi amiga? ¿Qué le ocurrió?-

No sabía que decir, estaba en estado de shock por la revelación de Celia, por revelarse como conocida de Alicia, aquella que fue la primera victima de la monstruosidad en la pared de su sala, solo sabía que si Celia salía de esa casa estaba acabado…

Desgraciadamente Celia obtuvo su respuesta de la peor manera…

Del centro de la enorme flor pintada aparecieron largas lenguas sujetando a Celia, la elevaron en el aire y por primera vez Dante vio lo que había sucedido con Alicia y el joven repartidor, los pétalos de la flor se abrieron inmensurablemente y la abertura se abría más y más, a medida que se abrían las paredes crujían como si se rompieran, lentamente Celia fue siendo acercada a la flor por estas lenguas, estos malditos tentáculos negros estaban por engullirla, pero siseo y se estremeció, Dante volteo rápidamente a la entrada viendo al comandante Ramírez empuñando su arma…

-¡¿Qué demonios?!- exclamo, la puerta se cerro fuertemente y otras lenguas aparecieron a los lados del comandante sujetándolo con fuerza, como si fuera brea envolvieron el arma impidiendo que pudiera disparar, el comandante Ramírez fue azotado una y otra vez contra las paredes hasta que la sangre en su frente era abundante, ya no luchaba, era tan solo un cuerpo herido y conmocionado, las lenguas lo desataron y se centraron en Celia quien, presa del terror forcejeaba, Dante miraba toda la escena de rodillas, aterrorizado, los pétalos se hacían más grandes, el rugido de aquella maldita flor pintada en la pared de su sala era lo más parecido al rugido de cien bestias salvajes…

Dante sabía que estaba condenado…

Se arrastro hasta el comandante y arrancándole el arma de la mano apunto en contra de la flor, esta se quedo inmóvil, el único sonido que se escuchaba eran los forcejeos de Celia, al primero disparo las lenguas se estremecieron y con un simple movimiento rompieron el cuello de Celia, cayo al suelo y las lenguas entraron en un frenesí, como una quimera viviente la flor se alargo de tal manera que parecía que quería salir de la pared, toda la casa se estremecía, los cuadros caían al suelo, el piso se levantaba, el cuerpo del comandante fue levantado y lanzado contra las escaleras muriendo instantáneamente, ya solo era entre Dante y ella, su benefactora, su maldita amante…

-Hasta aquí- dijo Dante desde el suelo, apuntando con el arma hacia la flor, y del centro de esta escucho una voz, la misma que escucho en el sueño del calabozo…
-No puedes matarme-
-Ya lo veremos-
Un segundo disparo se estrello en el centro de la flor que se estremeció, pero pareció no importarle, Dante se levanto y realizo un tercer disparo, entonces lo sintió, se quedo quieto y se llevo la mano al vientre, cuando la alzo vio como estaba pintada de sangre, la flor rió…
-Entiéndelo, tú me perteneces… no hay nada que puedas hacer contra mi, solo aliméntame y tendrás todo lo que siempre has soñado, dinero, mujeres por cientos… poder, eso es lo que te he dado ¿Así me pagas? ¿Con tu traición?-
-Yo… no lo pedí… -
-Si, si lo hiciste, en sueños, querías todo eso, y fueron tus sueños los que me llamaron, estoy más allá de tu simple comprensión de humano, una mente tan plana no es capaz de vislumbrar el enorme poder que tengo… -
-Si… así es… entonces… ¿Por qué no lo haces tú sola?-
-Para recibir tengo que dar, y eso es lo que he estado haciendo, he cumplido tus sueños, es necesario que pagues por lo que recibes-
-Si yo… muero… no habrá nadie que te alimente… -
-Ya habrá otros, siempre los hay… -
-No, ya no más… - y dándole la espalda se dirijo, trabajosamente a la cocina…

En la puerta apunto con el arma a la estufa y los quemadores saltaron, el gas empezó a escapar y la enorme flor pintada en la pared de su sala rugió más fuerte que antes, el piso se estremeció lo que hizo a Dante caer de rodillas, aun así apunto, cerro los ojos y murmuro un -Lo siento-

Disparo…

La casa voló en cientos de pedazos por la explosión del gas y, en medio del alarido de dolor de la maldita flor se alcanzaron a escuchar muchos más…

EPILOGO

Los servicios de emergencia llegaron e hicieron su trabajo, aunque no había mucho que rescatar, fueron los agentes del ministerio público los que hicieron el macabro descubrimiento…

Encontraron tres cadáveres, dos varones y una mujer, los tres muy quemados pero en parte reconocibles, uno de ellos, agente de la Agencia Federal de Investigación, el otro el dueño de la casa, la mujer quedo en calidad de desconocida, lo escalofriante fue que encontraron dos cuerpos más que, a según de la investigación salieron debido a la explosión, se asume que estaban dentro de una de las paredes ya que presentaban signos de putrefacción, uno de ellos era una mujer desconocida hasta el momento, el otro, el joven repartidor de pizzas de una pizzería local…

Soundtrack de esta entrada:
"Greed and Vanity"
-Celesty-
(Vendetta 2009)

29/9/09

MI ENCUENTRO CON MI PADRE

Llegue del trabajo, una noche como cualquier otra, nada especial, las luces de la planta baja estaban completamente apagadas lo que le daba cierto aspecto lúgubre a la casa, entre en la sala y durante una fracción de segundo mire ese sitio, el mismo que mi padre ocupaba para mirar la TV, ya era una costumbre llegar y verlo ahí, ya era una costumbre llegar y acercarme a él y saludarlo, besar su frente y preguntarle como estaba, poniendo la mano en su hombro le preguntaba si se le ofrecía algo y al responder que no me despedía de él, era una costumbre hacer esto todas las noches, pero desde hace un mes deje de tener esa costumbre…


Deje la mochila en uno de los sillones y me encamine a la escalera, pero cuando me disponía a subir lo escuche, escuche claramente la voz tras de mí, a mi espalda -Que bueno que ya llegaste- encendí las luces y me volví, encontrándome a mi padre cómodamente sentado en ese mismo sitio, mirándome con una mirada tierna y compasiva, no traía anteojos (quizá porque yo los tengo, en mi cuarto) su ropa era la misma que le conocía, nada especial, pero se veía muy bien, el poco cabello que tenía lo traía bien peinado así como afeitada la barba…


Sin dejar de mirarlo regrese por mis pasos hasta estar casi frente a él, mitad asombrado, mitad asustado, no sabía que pensar, que decir, que sentir, me sonrió… yo tome asiento en el sillón frente a él mientras que él me seguía con la mirada, entonces junte fuerzas (de donde no se) y le hable…


-Solo hay dos posibles explicaciones a esto, o en verdad usted está aquí conmigo o… me estoy volviendo loco-


-No estás loco, si eso te hace sentir bien-


-Aunque también... si esta es una mala jugada de mi mente… la misma me diría que no estoy loco, así que en este momento no se qué pensar-


-No tengas miedo hijo, no estás loco ni te estás volviendo, solo vine a charlar un poco contigo, entiende que yo estoy muy por encima de lo que alguna vez fui, y ahora no hay nada que no sepa… nada… - dijo enfatizando al tiempo que bajaba la mirada, y sentí cierto escalofrió en la espalda…


-Si es así, no hay nada que yo pueda decir que usted no sepa ya-


-Sí, y es por eso que estoy aquí, para platicar un poco contigo-


-Y de que quiere hablar… padre?-


-Antes que nada te quiero agradecer todo lo que hiciste, todo lo que tuviste que aguantar, creo que otro no habría podido aguantar lo que tu tuviste que pasar, todo el tiempo que me dedicaste, así como todo el apoyo que le has dado a tu madre, el estar con ella en esos momentos, muchas gracias hijo-


-No hay nada que agradecer- le dije -Lo hice con gusto, por el amor que le tengo- agregue, sintiéndome un poco tonto al decirlo, no porque no lo amara, no porque lo que hice no lo hubiera hecho con gusto, sino porque se oía tonto decírselo, siendo que él ya estaba… él ya está muerto…


-Bueno, yo estoy aquí por una única razón, para darte un poco de tranquilidad, se lo que te asusta, lo que te mantiene despierto por las noches y se de todos los pensamientos que llenan tu mente en esas noches, estoy aquí para decirte que es normal que tengas miedo, que tengas miedo de lo que no conoces, no es malo tener miedo, es normal, pero no tienes nada de qué preocuparte, no tengas miedo hijo, donde estoy es el mejor lugar donde podría estar, no hay dolor, no hay llanto, no hay sufrimiento... pero sobre todo, donde estoy no dejas de ser quien eres, no pierdes tu individualidad, sigues siendo TU, ahí también creces, te desarrollas, pero un plano más allá del que ahora puedes comprender-


-Me da dolor de cabeza pensar es esas cosas, son conceptos que no entiendo-


-Te entiendo, solo no tengas miedo, porque cuando llegue tu hora, yo estaré esperándote-


-Y mi madre? Cuando va a... ?- y no termine la pregunta, no quería terminarla, aunque era más que obvio que mi padre sabía a qué me refería...


-Será cuando tenga que ser, no antes, no después, solo piensa qué cuando suceda yo la estaré esperando, y a todos ustedes-


-De acuerdo- respondí aunque ya no podía ver su rostro, mis ojos llenos de lagrimas no me lo permitían, baje la cabeza hasta ponerla contra mi pecho y quitándome los anteojos me cubrí los ojos, intente limpiar mis lagrimas, pero no podía, no solo eran unas cuantas lagrimas, era un llanto abundante, el dolor contenido de todo un mes, escuche cuando mi padre se levanto del sillón y llego hasta mi lado, sentí su mano en mi hombro, sobre mi cabeza, deje de sentir su mano pesada sobre mi y nuevamente, por última vez escuche su voz...


-Déjalo ir, sácalo, libérate, y vive hijo, no dejes de vivir-


Cuando levante la mirada las luces estaban apagadas… y yo estaba solo, sentado en el sillón...





Without you by *Muse-Morte

Soundtrack de esta entrada:

"Without You" (Sin ti)

-Il Divo-

25/9/09

De mente demente

(Si desean conocer la historia anterior a esta historia, permitanme que los remita a esta entrada para que conozcan un poco más de la vida de Mickey http://wishmaster3329.blogspot.com/2008/07/reflejo.html )


-Estas paredes… estas cuatro malditas paredes… me enferman… ¿Y por qué este color? Este enfermizo color blanco, las paredes, la ropa, el piso, el techo… ¿Por qué?-

-Creo que tiene que ver con la idea de pulcritud-

-¿Pulcritud en esta prisión?-

-No es una prisión, es un sanatorio-

-Sanatorio… es un purgatorio… -

-No, aquí esta la gente que viene en busca de sanación, no a purgar una condena, aunque en algunos casos se le ha de parecer-

-Pero la mayoría de los que están aquí están locos-

-¿Y tu no lo estas?-

-Claro que no, solo les hago creer eso, soy más inteligente que ellos, vienen, se asoman, murmuran entre ellos, anotan en sus libretas y se van, ¿Y yo? Yo grito, me estremezco, les hago creer que estoy loco, me dan pastillas pero no las trago, arrojo la comida al suelo y así me tienen aquí, tranquilo, encerrado pero sin ninguna otra preocupación, no hay más trabajo, no más deudas por pagar, no más trafico… -

-No más familia… -

-Ni lo menciones… -

-Pero es por eso por lo que estas aquí, ¿No?-

-!!No¡¡ Me metieron en este maldito agujero por envidia, por odio, la gente me odia, odiaba lo que tenía, lo que poseía, así que me metieron aquí, le dijeron a esta gente que estaba loco y me encerraron, me medicaron, y yo les seguí el juego, porque se que saldré más tarde que temprano y les restregare en la cara que no era lo que ellos pensaba, que no estaba tan loco como ellos decían, que… -

-¿No estabas tan loco? O sea ¿Estas loco pero no al grado de lo que ellos creen?-


-!!No¡¡ Aquí hay locos de verdad, gente que devora gente, que cree que puede volar, gente que entra a su escuela o a su centro de trabajo y dispara en contra de todos, locos que ven OVNIS, que hablan con otros locos, aunque estén a solas, que se comen las uñas… -

-Locos que han matado a su familia… -

-Ese es un golpe bajo… -

-Sobretodo… matan a su familia y ni siquiera se pueden pegar un tiro, y quedan… irremediablemente locos-

-!!!Cállate¡¡¡-

-Creo que toque alguna fibra… -

-Tu no has tocado nada, estás igual de loco que todos aquí, pero yo si saldré, y le mostrare a todo el mundo el error tan grande que cometieron al encerrarme aquí-

-¿En verdad lo crees?-

-Si… -

-¿Con quien hablas?- dice una voz a su espalda, cuando Mickey voltea encuentra a uno de los enfermeros del psiquiátrico, entra en el cuarto y lo levanta del suelo sujetándolo por la camisa de fuerza, casi lo carga hasta que se sostiene por si mismo, lo lleva hasta la puerta al tiempo que le dice.

-Hoy es un día especial, tendrás una nueva terapia… electroshock-

-¿Ves?- dice Mickey volviéndose al cuarto acolchonado tras él, vacío -No falta mucho para que salga de aquí-

NHADYE
24/09/2009

Madness by ~andre-a-photography

Soundtrack de esta entrada:
"Mirror of Madness"
-Norther-

13/9/09

I'd lie for you and that's the truth...

I'd never tell you one lie, I'd never let you down
I'd never leave, I'd be the one who'd always be around
(Baby give me a chance)

I'd pull the sun out from the sky to light your darkest night
I wouldn't let one drop of rain fall down into your life
(Put your heart in my hands)

Believe me baby, I could never do you wrong
And I would never paint your world blue
And if sometimes it seems I must have lost mind
I might be crazy but I'm crazy about you...

I'd lie for you and that's the truth
Do anything you want me to
I'd even sell my soul for you
I'd do it all for you
If you'd just believe in me

Just take a look in my eyes, you'll see a love that's blind
Just take a hold of my hand, I'll take you to paradise
(Ain't a star that's too far)

Your every wish will be a wish that I will make come true
And if you want the moon I swear I'll bring it down for you
(Let me into your heart)

Believe me baby got your name carved on my soul
You're the only one that I'll give it to

Go let 'em say that I'm I fool to act this way
'Cause if I'm crazy, I'm just crazy 'bout you...

I'd lie for you and that's the truth
Do anything you want me to
I'd even sell my soul for you
I'd do it all for you
If you'd just believe in me

I'd lie for you and that's the truth
Move mountains if you want me to
I'd walk across the fire for you
I'd walk on the wild for you
If you'd just believe in me...

And you will never see a day I'll ever break your heart
You'll see the sky fall down before it ever gets that far
I'll show you heaven every second that you're in my arms
Baby I'm crazy, but I'm crazy about you!

I'd lie for you and that's the truth
Move mountains if you want me to
I'd walk across the fire for you
I'd walk on the wild for you
If you'd just believe in me

I'd walk across the wild for you
(Move mountains if you want me to)
I'd walk across the fire for you
(Do anything you asked me to)

I'd lie for you... and that's the truth¡¡¡
Do anything you asked me to
I'd even sell my soul for you
I'd do it all for you
If you'd just believe in me

I'd lie for you and that's the truth
Move mountains if you want me to
I'd walk across the fire for you
I'd walk on the wild for you
If you'd just believe in me...
I'd lie for you and that's the truth...


"I'd lie for you (and that's the truth)"
-Meatl Loaf-

I'd lie for you... by ~wisher3329