un espacio para decir las cosas que en otro lado no me dejan..

13/02/11

En el Día del XXXX y la Amistad...

"Una historia de amor"

Ciento veinte pesos la renta por unas cuantas horas, para un par de enamorados despertando la pasión era poco el pago por todo lo que dieron, por lo que recibieron, por la manera en que se entregaron, ciento veinte pesos costó un momento que quedaría marcado en sus vidas, la cama hecha un desorden, las cortinas cerradas y la televisión con el volumen un poco mas alto que de costumbre para que quien pasara por el pasillo no se enterara de lo que dentro ocurría, aunque fuera un secreto a voces, todos saben lo que pasa cada que una pareja entra en un cuarto de hotel de paso, en la Balbuena, en Balderas, en Tlalpan, ahí se entregan los cuerpos, los sentidos… ahí se entrega la pasión y el amor, el sexo y el corazón…

-¿No se queda nada?- pregunto Ulises mientras revolvía las sabanas, buscando que efectivamente no se quedara nada, Elena, peinándose frente a la burda y tosca luna a manera de tocador volvió el rostro aun cubierto con el pelo mojado, solo llevaba puesta la ropa interior, se volvió y miró la cama y después a Ulises…

-Solo mi esencia- respondió sonriendo y continuo con la tarea de peinarse, Ulises le sonrió de igual manera mientras se abotonaba la camisa, termino de vestirse y a los pocos minutos la pareja dejaba las llaves en la recepción y salía del hotel con una mezcla de sentimientos, alegría, complicidad, satisfacción… amor, se amaban, pocas eran las parejas que podían decir que se amaban, ellos lo hacían, tanto en el diario vivir como en la intimidad, se amaban… se juraban amor eterno y se decían mutuamente que su amor nunca moriría…

Nunca moriría…

Elena regresó de misa tratando de mantener la calma, pero eso era difícil, apenas entro en casa sabía que su madre estaba ahí, en la sala, no quería que la viera, así que fue directamente a su habitación corriendo, pero este hecho no paso desapercibido para su madre, levanto la mirada del tejido y la vio subiendo las escaleras y, como si pudiera, la siguió con la mirada hasta que supo que entro en su cuarto, escucho la puerta cuando la azotó y cerrando los ojos meneo la cabeza, no podía decir que entendía por lo que pasaba su hija, pero la entendía, eso hacen las madres, empatía le llaman algunos, otros, amor de madre, suspiró y persignándose siguió con el tejido…

En su cuarto Elena arrojó la pequeña cartera que llevaba y se acostó boca abajo en la cama sin tender, puso la cabeza contra la almohada y gritó, gritó lo más fuerte que pudo, pero ahogando el grito con la almohada, sus lagrimas salían como un río infinito, mientras que el dolor en su pecho se hacía cada vez más grande ensanchando el vacío que sentía en el…

Se tranquilizo un poco (o se desahogó) y girando la cabeza fijó la mirada en el buró, junto a la pequeña lámpara, enmarcada, estaba una foto de ella con Ulises, estaba a la derecha de ella y la abrazaba por la cintura, mientras que ambos entrelazaban una de sus manos al frente, ambos sonrientes, ambos felices, en esa foto no se veía nada de oscuridad, nada de dolor, Ulises sonreía francamente, Elena hacía lo mismo, estaban felices, eran felices, ahora ella solo lloraba…

Dos meses después de esa foto, Ulises estaba en un 7Eleven cuando aparecieron dos tipos que amagaron al dependiente y a él por igual, los amenazaron y sacaron el dinero de la caja registradora, quizá todo hubiera acabado bien si solo se hubieran ido, quizá todo hubiera sido de otra manera si solo hubiera cooperado, pero cuando intentaron quitarle el celular y el MP3 a Ulises este se resistió, un disparo en el estomago a quemarropa fue suficiente para que muriera instantáneamente, jamás los aprendieron…

Cuando le dieron la noticia a Elena no podía creerlo, no era posible, se casarían al año siguiente, en verano, su mundo se derrumbo, ahora, dos meses después Elena no podía superarlo, o quizá no quería, y eso era porque lo necesitaba, necesitaba sentirlo cerca, tenerlo cerca, no podía hacerse a la idea de que lo había perdido y para siempre, mirando la foto en el buró se pregunto por enésima vez ¿Por qué? Y por enésima vez no obtuvo respuesta…

Elena daba vueltas en su cama, tratando de recuperar el sueño, ese que había perdido hace más de dos meses, apenas dormía unas tres o cuatro horas cada noche, encendió la lámpara del buró y se quedo mirando fijamente la fotografía, ese era su consuelo y su tormento, su madre, conocedora de la situación por la que estaba pasando le había dicho que quitara esa foto de su buró, que le hacia mas mal que bien, obviamente Elena se rehúso, era el único lazo que aun la unía con el amor de su vida…

Solo viéndola podía conciliar el sueño, le atormentaba el verla y la llenaba de paz, solo viéndola podía dormir, soñar que aun estaba ella, solo viéndola podía creer y sentir y pensar que él no había partido para siempre, solo en sueños podía estar con él como esa primera y única vez, la vez que se amaron…

La vez que su madre entro a su habitación y vio que la foto ya no estaba pensó que finalmente Elena lo había superado, en parte se alegro, porque pensó que su hija encontraría la paz que tanto necesitaba, desgraciadamente no fue como ella lo pensó, ahora la llevaba doblada en su cartera, cada que podía, en los descansos en el trabajo o en la hora de la comida la sacaba y la miraba, a veces, solo una fugaz mirada, en otras pues…

Aun cuando la tienda de ropa donde trabajaba estaba cerca, aun cuando era rápido llegar a casa, Elena hacia más tiempo del habitual, sus pasos eran lentos, la mayor parte del tiempo no quería estar en casa, le recordaba las tantas veces que él había ido y había estado con ella en la sala, viendo la televisión, las veces que su madre lo invito a comer, las reuniones familiares, y como fantasma recordaba los paseos con él al deambular por la calle, era en verdad triste, algunos pensarían que deprimente, es solo el duelo, solo eso y nada más…

Un sábado, habiendo salido temprano de la tienda empezó a caminar, lento, sin prisa, con la mente perdida en los recuerdos, sin un rumbo fijo, no sabe como fue que paso, más cuando sus pasos se detuvieron se encontró a las puertas de aquel hotel… si, el mismo donde habían estados los dos juntos, no sabe porque fue, no sabe que la impulsó, solo entró…

Elena le pidió un cuarto al tipo detrás de la ventanilla de la recepción, podría haberle extrañado el que estuviera sola, pero era común que en ocasiones solo uno pidiera el cuarto y poco después apareciera el otro, así que después de que Elena pagara por la habitación, poco más de ciento veinte pesos, tomo la llave y sin mirar, como si fuera su casa llego hasta el elevador y selecciono el piso sin siquiera ver el numero de cuarto que el tipo le había asignado…

Las puertas se abrieron haciendo sonar una campanilla y Elena salió del elevador despacio, avanzó por el pasillo y se detuvo frente a la puerta de un cuarto, levanto la mirada y vio el numero del cuarto, si, el mismo donde había estado con Ulises, fue hasta entonces que vio la llave en su mano, si, era la de ese cuarto, quizá alguna extraña fuerza había movido los hilos o... quizá solo era una gran coincidencia, metió la llave y la hizo girar… entró…

Una parte de ella no entendía que hacia ahí, como era posible que fuera el mismo cuarto donde anteriormente había estado con Ulises, más la otra parte de ella se complacía de que hubiera sucedido, arrojo la cartera en la cama y se acerco a la ventana, la abrió de par en par y dejo que el aire la acariciara como en su momento, en aquel momento lo hiciera Ulises…

Regreso a la cama y acomodándose saco la foto de la cartera, se acostó de lado mirando la foto, sonreía, algunas lágrimas se le escapaban de los ojos pero se sentía en paz, y en medio de esa tranquilidad y sus recuerdos se quedo profundamente dormida…

Soñó, soñó un hermoso sueño, soñó que Ulises estaba ahí con ella, que la desnudaba y la tocaba, la besaba, soñó que recorría su cuerpo y lo sentía vivo… todo era tan vivo… se sentía viva… tan viva…

Despertó algunas horas después, extrañada un poco por la experiencia pero feliz por haberla vivido tomó su cartera y arreglándose un poco el cabello y la ropa salió del cuarto, dejo las llaves en recepción y salió del hotel…

Las cosas no marcharon mejor pero no empeoraron, Elena seguía con su estado de ánimo bajo pero un poco más despierta, su madre se alegraba de que comiera mejor y que estuviera, a veces, más animada, se sentía más tranquila, pensaba que finalmente lo había superado… por primera vez en su vida su madre no sabía en verdad lo que pasaba con su hija…

Elena pensó que lo que había pasado ese día había sido una extraña pero confortable coincidencia, pensó que no podría repetirse, por lo mismo regreso al hotel la siguiente quincena, el mismo tipo de la vez anterior le dio la llave cuando ella le solicitó un cuarto, ahora vio el numero del cuarto antes de llegar al elevador… nuevamente era el mismo…

Ya dentro del cuarto empezó a dar vueltas alrededor de la cama buscando una explicación, como era posible que en dos ocasiones sucediera esto, estar en el mismo cuarto, el mismo cuarto donde estuvo con él, volvió a sacar la foto de su cartera y la colocó sobre el buró, encendió la TV navegando por los canales de cable solo para que hubiera algo de ruido en la habitación, una suave somnolencia empezó a invadirla y, aunque trato de no quedarse dormida, finalmente un tranquilo sueño la envolvió…

Y si, tuvo el mismo sueño, bueno, no el mismo, sino que soñó lo mismo, soñó ese cuarto y a Ulises con ella, soñó nuevamente que se amaban, una vez más…

Y una vez más despertó sola y satisfecha…

Aun cuando le extrañaba lo que había pasado, ya en dos ocasiones, no podía quejarse, disfrutaba mucho el escaparse de la realidad unas horas y entregarse al sueño y los buenos recuerdos, aunque también pensaba que estaba, de alguna manera, volviéndose loca, solo había una manera de averiguarlo, regresar una vez más…

El mismo hotel, el mismo tipo le dio la llave del cuarto, el mismo cuarto… nuevamente era el mismo…

Se sentó en la cama y apoyando los codos sobre las rodillas sostuvo la cabeza con las manos, era inverosímil que por tercera vez sucediera, pero esta vez no, esta vez se dijo que no dormiría, ahí pasaba algo raro, tenía que saber que era, o tal vez solo era que, como lo había pensado, estaba volviéndose loca…

Entonces sintió un extraño impulso, el de sacar la foto de la cartera, abrió el broche y al desdoblarla se llevo una fuerte impresión, esa foto donde estaba con Ulises, donde el abrazaba por la cintura y ambos entrelazaban sus manos, de esa foto… Ulises había desaparecido…

Del impulso pasó al asombro, y del asombró al miedo, era mas que obvio que estaba completamente loca, pensó que ni siquiera estaba en ese cuarto de hotel, quizá estaba en una habitación en alguna institución mental, empezó a temblar y a llorar abrazándose así misma, pero en ese instante una sensación de paz y tranquilidad empezó a llenarla, de la calle dejo de escucharse cualquier sonido, no había nada, solo paz, mucha paz, levantó el rostro enjugado en lagrimas… y lo vio, Ulises, si, era él, su figura se recortaba sobre la ventana abierta, detrás de las cortinas, debajo de esta vio sus pies descalzos y cuando se movió, la cortina se abrió descubriéndolo todo…

Estaba desnudo, como esa vez, como la primera vez, y como todas las veces que lo había soñado en ese cuarto de hotel, en su rostro había mucha paz, mucha tranquilidad, se lo transmitió cuando le sonrió, extendió la mano y ella la tomó con delicadeza, con miedo, y con ayuda de él se levantó de la cama…

-Esto… esto no es posible-
-No, no lo es, pero así es-
-Estas aquí-
-Como otras veces-
-¿Qué estaba pasando?-
-Te amo, no podía dejarte ir, no sin que antes lo supieras-
Y lo abrazó, lo abrazó lo mas fuerte que pudo, Ulises le devolvió el abrazo pero mas dulce, mas suave y tierno, un abrazo lleno de amor…
-Dios te extraño tanto… - y volvió a llorar
-Lo sé, pero debes dejarme ir, debes vivir tu vida, no me olvides, solo eso te pido, no me olvides y yo viviré siempre contigo, no me olvides y siempre estaré contigo, siempre velare por ti, no me olvides, no dejes de amarme, porque yo jamás dejaré de amarte-
Se besaron, se besaron quizá, como nunca lo hicieron, con un amor y una pasión y una entrega que solo dos almas enamoradas pueden besarse, se amaron una vez más, por última vez…

Elena jamás volvió a ese cuarto de hotel, jamás volvió a llorar por Ulises y mucho tiempo pasó para que lo volviera a soñar, ella estaba libre, jamás se separaría de él, jamás dejaría de amarlo y, sabía que cuando el día llegará, estarían juntos y, esta vez, para siempre…


03/01/11

EL LIBRO DEL SEÑOR

Shanna siempre dijo ser una bruja, su vestimenta era una mezcla entre darkie, hippie, gitana y pordiosera, usaba un velo negro sobre la cabeza, lo que hacia resaltar la palidez de su rostro y los ojos hundidos en unas ojeras negras, usaba una vieja mochila con extraños jeroglíficos y signos arcanos, por los pasillos de la Universidad Shanna hacia extraños signos con los dedos a los demás estudiantes según, para alejar las malas vibras, era cierto que había comprado algunos libros de hechicería en algún tianguis, y se había informado acerca de conjuros, pócimas y hechizos en Internet.

Algunos aseguraban haberla visto transformarse en gato negro, en lechuza, y Mateo, de la clase de Ciencias, juraba que lo había seducido con un extraño brebaje para que tuviera sexo con él, lo cierto es que todos conocían a Shanna, y más de cinco se burlaban de ella a sus espaldas.

Shanna lo sabía, pero no le importaba, solo le importaba convertirse en una poderosa bruja y callarle la boca a todos, la única amiga que se le conocía era Monserrat, aunque ella prefería que le llamaran Mortífera, metalera de corazón, siempre vestía con pantalones de mezclilla negros, playera de igual color con el nombre de alguna banda como “Slayer” “Metallica” o “Exodus” pulseras de cuero y botas de minero, de rostro era muy parecida a Shanna, aunque su complexión era más robusta que la de la flacucha pseudo bruja, mucho se rumoraba de esta amistad, algunos decían que se encerraban en la habitación de Shanna ha realizar conjuros y brebajes, que consumían drogas y mas de uno afirmaba que eran amantes, quizá algo de esto fuera verdad, quizá algo de esto fuera mentira, lo cierto es que Shanna estaba en boca de todos, de una u otra manera.

-Es momento de hacerlo- dijo Shanna de momento sorprendiendo a Mortífera, ella levantó la mirada del monitor de la PC de Shanna.
-¿De que hablas?-
-De llamar a mi Señor-
-¿No estarás hablando en serio?-
-Si, ya es hora, Él me dará el poder para vengarme de todos los que se han burlado de mí-
-Bueno, no se burlarían de ti si no llevarás esto de la brujería al extremo- respondió Mortífera con una sonrisa a medias, si, era cierto que eran amigas, pero Mortífera no creía del todo lo que se decía de Shanna.
-¿Al extremo? ¡Tu también piensas que soy un fraude!- exclamó arrojando su libro de hechizos de $20.00 que hojeaba al otro extremo de la habitación, tras la puerta y desde la cocina se escucho el grito de su madre, preguntando que pasaba, Shanna le grito de igual manera que no pasaba nada, aunque estaba bastante molesta con Mortífera.
-Mira Shanna, no creo que seas un fraude, pero tampoco creo que seas la bruja que dices ser-
-Eres igual que los demás, incrédula, lárgate de mi casa Monserrat ¡Lárgate!-
-Esta bien esta bien- respondió Mortífera levantando las manos como si estuviera siendo amagada por un arma, tomando su mochila y la chamarra del respaldo de la silla se acercó a la puerta.
-Ten cuidado querida- agregó al llegar a la puerta -Si llevas esto demasiado lejos puede acabar mal- y tuvo que evitar el libro que Shanna le arrojará, la puerta se cerró detrás de Monserrat y Shanna quedo sola.
-Idiota ¿Quién se cree que es? Juzgarme y advertirme, idiota… -

Shanna, viendo la PC encendida emprendió la búsqueda, pero por más que buscó no encontró nada concreto, solo supuestos conjuros y testimonios de dudosa reputación así como ciertas declaraciones de los tiempos de la Inquisición, nada que le sirviera en realidad.

Pasaron los días y Mortífera se disculpó con Shanna por lo ocurrido, siguió visitando su casa y Shanna le contó lo que había estado haciendo, le narró con lujo de detalles como pensaba que sería el encuentro con su Señor, Mortífera la escuchaba con atención, y de vez en cuando le hacia alguna pregunta y se emocionaba con lo que le contaba.

-¿Y en verdad es posible que tu Señor se presente? Es decir ¿Se presenta con todo aquel que lo invoca?-
-Si, así es, solo necesito un libro de magia verdadero con el conjuro exacto para hacerlo-
-Pero por lo que he leído en la Red, en la mayoría de los casos documentados por la Inquisición, las acusadas de brujería afirmaban que tenían que copular con Él para sellar el pacto ¿Estas dispuesta a tener sexo con… con algo como eso?-
-El precio es poco comparado con el beneficio, si, lo haría-
Mortífera ya no toco el tema, quizá la sola idea era demasiado para ella.

Pasaron los días sin nada en especial, hasta que una noche que Shanna navegaba en Internet recibió un mail, este era de una integrante de uno de los foros que ella frecuentaba, en el mail le decía que tenía en sus manos lo que ella estaba buscando, respondió el mail preguntando que clase de libro era y cuanto pedía por el, la siguiente noche recibió respuesta del correo en donde le decía que no sabía nada del libro, que había sido encontrado en una iglesia en Guanajuato hace ya muchos años, y que había sido de su familia por generaciones, que el libro no tenía precio por ser tan poderoso… le dijo que se lo obsequiaba.

Intercambiaron algunos otros mail y finalmente Shanna le proporciono su dirección, a los pocos días recibió un paquete, en la soledad de su cuarto lo abrió encontrando un libro que, para ella, era hermoso.

Grueso, más de 300 paginas, de un papel grueso, viejo y de color amarillento anaranjado, con un sutil olor a té, carcomido de las orillas y se notaba fácilmente que algunas hojas se habían perdido, su pasta era de cuero con ciertos símbolos grabados, algunos signos eran fácilmente reconocibles, los otros eran por completo desconocidos para ella, los textos eran una mezcla de varios idiomas, ingles, alemán, español y latín, tenía algunas laminas de aquelarres y personificaciones obscenas del Diablo y sus consortes, muchas de ellas de estilos diferentes, como de diferentes ilustradores, pero había una constante en todos ellos, la imagen de un hombre delgado, desnudo, excitado, pero sobre sus hombros tenía por cabeza la de un macho cabrio, en varias laminas se mostraba como asistía a los aquelarres, saliendo de una inmensa hoguera, copulando con las aspirantes a brujas.

A los tres días Mortífera llegó a casa de Shanna, cuando entró al cuarto Shanna escondió rápidamente el libro pero Monserrat noto inmediatamente el movimiento.

-¿Qué tienes ahí?-
-Nada- respondió molesta, cubriendo con el cuerpo el libro bajo la colcha.
-Oh vamos, déjame ver-
-Bueno, pero solo un momento- y sacó el libro, se lo dio a Monserrat quien lo tomó en sus manos con reverencia, con lentitud paso sus paginas mirando las laminas.
-¡Órale! Está padre, te ha de haber costado una fortuna-
-Pues de hecho no, es tan poderoso que no tiene precio, tiene que ser obsequiado-
-¡No manches! Aunque no le entiendo del todo, incluso los textos en ingles, no tiene sentido-
-Si, lo note, he traducido algo, es como si fuera ingles antiguo, quizá está escrito en clave, es como si fuera un compendio de hechizos-
-Pues si que te rayaste-
-Lo mejor es que pude traducir el texto que necesitaba-
-¿En serio?-
-Si, invocare a mi Señor-
-¿Ahora?-
-¡Claro que no! Necesito juntar todos los elementos, no será fácil-
-¿Pues que necesitas?- preguntó verdaderamente interesada.
-Primero un lugar apartado donde hacer la hoguera, después preparar las pócimas para alimentar la hoguera-
-¿Por qué no lo haces en aquella fundidora que cerraron? Ahí nadie te molestará-
-Si, es buena idea, lo haré entonces el sábado, ya que mis padres visitarán a mi tío, tendré todo el fin de semana para preparar todo-
-No puedo creer que en verdad vayas a hacerlo-
-Lo haré, y puedes acompañarme si gustas-
-¡No gracias! Esas cosas no son para mi, solo no me olvides cuando suceda-

Shanna dedicó la semana a juntar los ingredientes para las pócimas, algunos ingredientes era extraños y desconocidos, pero habiendo traducido las descripciones fue fácil sustituirlos, el sábado llegó y sus padres fueron a visitar a su pariente, en la cocina preparó las pócimas moliendo hojas y minerales, llenó varios garrafones con ellas y algunas horas después cargó todo en su auto, condujo hasta aquella fundidora y no habiendo nadie entro en el patio, llegó hasta un enorme bodegón y del auto sacó lo que había llevado, los garrafones, un poco de comida y combustible que había comprado en una tienda departamental, en su mochila había metido una linterna, el libro arcano y su ropa ritual.

Junto madera que encontró en el bodegón pero no encendió la hoguera, esperaría a que la noche cayera para hacerlo.

Cuando el sol se ocultó, cuando las estrellas empezaron a invadir el cielo nocturno y la luna estaba en lo alto empezó.

Coloco el combustible y encendió un fuego, lo acercó a la pila de madera y empezó a arder, tomó los garrafones y rezando sus oraciones vertió las pócimas en la pila, una lengua de fuego por poco la quema cuando salió furiosa de la pila, el color de la hoguera se volvió roja, con la segunda pócima se hizo amarilla, con ayuda de la linterna miraba el libro de vez en cuando y releía la oración, a la tercera pócima la hoguera se hizo lila, y con la última mostró un color azul, siguió con su ritual hasta que la última pócima fue vertida.

Dejó el libro a un lado y se preparo para el final, sacó de la mochila su ropa para el ritual el cual solo era una enorme capa con capucha, se desnudo por completo, aun cuando la noche era fría por la hoguera no sentía frío, se cubrió la cabeza y sosteniendo el libro inició las alabanzas y empezó a rezar los conjuros en latín cada vez más fuerte y excitada.

-¡Muéstrate! ¡Ven a mi presencia! ¡Yo te invoco! ¡Hazte presente mi Señor!- gritó elevando las manos al cielo, todo quedo en silencio, solo se escuchaba su respiración y la madera crispando en la hoguera.

Y nada sucedió.

Lentamente bajo los brazos esperando una señal, en su mente recorría todos los pasos que había hecho pensando que había omitido algo, empezó a sentirse como una tonta, cayó de rodillas y empezó a sollozar, entonces, a lo lejos se escuchó como si una enorme loza hubiera caído, agudizo el oído buscando el origen del ruido, pero lo que alcanzó a escuchar fue lo más parecido a pisadas que se acercaban, se lleno de miedo, se volvió y busco la linterna, los pasos se detuvieron cuando ella se movió, encontró la linterna y la encendió, recorrió el lugar y sus ojos se abrieron cuando el haz de luz iluminó un monstruoso ser, un hombre desnudo con cabeza de macho cabrio, la imagen duro un segundo, porque se movió rápidamente desapareciendo de su vista, Shanna se cubrió con la capa, sentada abrazaba sus rodillas y miraba a todos lados, los pasos volvieron a escucharse, intento alumbrase con la linterna pero esta ya no encendió, finalmente aquel al que había visto apareció al lado de la hoguera, era alto, delgado, estaba desnudo y sumamente excitado, gruñía y rodeando la hoguera llegó cerca de Shanna, esta, al mirarlo, empezó a dejar de tener miedo, se levantó dejando que la capa mostrara su cuerpo desnudo, se acercó hasta “eso” e intento tocar su rostro, pero un fuerte manotazo la hizo caer al suelo, Shanna cayó de bruces y fue sujetada por la nuca, su Señor hizo a un lado la capa y así la poseyó, una y otra vez, no había nada que Shanna pudiera hacer, aunque no había nada que Shanna quisiera hacer que no fuera complacer a su Señor.

La hoguera aun ardía cuando Shanna despertó, no había rastro de aquel al que vio durante su aquelarre, no sentía nada diferente en ella, se vistió, metió el libro y la linterna en su mochila, echo los garrafones en la cajuela del auto y salió de ahí.

El lunes por la mañana todo seguía igual, Shanna se mostraba igual que siempre aunque un poco más distante de lo normal, quizá esperaba algún síntoma o alguna señal de que el aquelarre hubiera dado resultado, por la tarde, cuando tenía unas horas libres, se metió a la biblioteca y tomando una de las computadoras para uso de los estudiantes empezó a navegar por sus paginas habituales, entonces le llegó un mensaje al celular, no conocía el numero, el mensaje solo decía [Abre sesión]

Extrañada inició sesión en el MSN y al momento se le apareció la ventana de aceptar a un nuevo contacto “Madame Night” decía el nick, le dio aceptar y apenas entró al MSN se le abrió la ventana de conversación del nuevo contacto, saludándola amablemente.

Madame Night [hola]
Shanna de la Barthe [hola, quien eres?]
Madame Night [soy la Señora de la Noche]
Shanna de la Barthe [ya, en serio, de donde me conoces?]
Madame Night [como lo pasaste anoche?]
Shanna de la Barthe [anoche?]
Madame Night [si, viste a tu “señor” no?]
Shanna de la Barthe [no se de que hablas]
Madame Night [si lo sabes, te tomó varias veces, verdad?]
Shanna de la Barthe [de que estas hablado?]
Madame Night [tu sabes de que estoy hablando, espero que lo hayas disfrutado]
Shanna de la Barthe [solo hay alguien que sabía de lo que estas hablando]

Y Madame Night cerró sesión, algunos escritorios adelante Shanna vio a Monserrat levantarse, se volvió hacia ella y le sonrió, salió y Shanna rápidamente fue tras ella, la encontró en uno de los jardines en compañía de Mateo.
-¿De que se trató todo eso Monserrat?-
-Bueno, si no me quieres contar me quedaré con la versión de tu “señor”-
-Y tu señor dice… - agregó Mateo -Que estuviste… fabulosa-
-No es cierto- dijo Shanna al tiempo que sus músculos se tensaban.
-Si Shanna, lo es, jamás invocaste a tu “señor” ese día que me corriste de tu casa y me amenazaste pensé que era hora de darte una lección, para que dejaras de hacer y pensar tonterías-
Shanna apretó fuertemente los puños.
-Tenía que saber que estabas planeando- prosiguió -Eso fue fácil, tu misma me lo dijiste, el historial en tu computadora me dijo un poco más, ya solo fue cosa de crear la identidad en el foro y mandarte los mails-
-¿Entonces… el libro no es autentico?-
-¡Claro que no tonta! Ahí fue donde Mateo ayudó-
-Si- dice Mateo -Verás… envejecer el papel fue fácil, solo es necesario sumergir las hojas en una solución concentrada de algún té, eso fue lo que le dio ese color amarillo anaranjado y el aroma, los textos los hice con un burdo traductor on-line, por eso no tienen sentido ¿La cubierta? Un favor de los chicos del Taller de encuadernación, y las ilustraciones fueron creaciones de tu amiga-
-Pero… la hoguera… y… y Él… -
-Aaah eso fue gracias a los materiales con que hiciste tus “pociones” al quemar cloruro de hierro el fuego se hizo azul, con el cloruro de litio se volvió roja, el cloruro de sodio ayudo a hacerla amarilla y el cloruro de potasio la hizo lila, y en cuanto a la personificación de tu “señor” fue gracias al grupo de teatro que me prestaron la mascara, bastante incomoda por cierto-
-Tu… ¿Eras él?-
-Si, desde hace mucho tenía ganas de estar contigo otra vez, pero sabía que te negarías, esa vez que lo hicimos estábamos ebrios, nada se compara con lo de anoche-
-Así que… Shanna querida, nada sucedió en realidad- y el labio de Monserrat se abrió cuando el puño de Shanna se estrelló en su rostro, desde el suelo Mortífera le lanzó una miraba, un tanto divertida pero también con coraje, Shanna dio media vuelta y salió corriendo de la Universidad.

Durantes los días siguientes Shanna desapareció de la Universidad, Monserrat no estaba del todo tranquila, por lo que Mateo acostumbraba acompañarla a casa.

-Gracias Mateo-
-Por nada-
-Ahora ya no se sabe con Shanna, esta completamente loca-
-Aunque… ¿No crees que fuimos demasiado lejos?-
-¡Ash! ¿Ahora te arrepientes?- exclamó un tanto furiosa.
-No, no es eso… -
-Ay ya cállate, nos vemos mañana, adiós- y subiendo los escalones desapareció detrás de la puerta, Mateo se alejó al tiempo que Monserrat entraba en su cuarto, arrojando la mochila en la cama llefó hasta la comoda, frente al espejo se miraba el labio, no había sanado del todo y aún le dolía, hacia una mueca por lo mal que se veía, pero un grito salió de su boca al ver lo que había detrás de ella, grito que fue rápidamente silenciado… por un hombre desnudo con cabeza de macho cabrio.

Sentada en la banqueta Shanna abrazaba sus rodillas, en su pecho descansaba un libro, miraba de un lado a otro la calle con una sonrisa maliciosa en sus labios, cuando regreso a casa ese día que la verdad fue revelada encontró otro paquete, era un libro muy parecido al anterior, uno que había solicitado después del primero, aunque este venía con un certificado de autenticidad en su interior.

Don't play with a witch by ~wishmaster3329

31/12/10

MENSAJE FINDEAÑERO 2010…

Un años más termina, un año mas de la larga cadena de años por venir, no sé cuantos años me quedan, no sé cuanto más andaré por aquí, si el destino me tiene esperada una larga vida o un final abrupto antes del siguiente…

De cualquier manera hay que celebrar, hay que agradecer, recordar, solicitar disculpas y perdonar…

No digo nombres para no omitir a nadie, que cada quien tome lo suyo…

Primero tengo que agradecer a Dios, sin Él no estaría escribiendo esto, agradezco el que cuide de mi familia, de mi sobrino, de mi madre, y agradezco que acoja en Su Seno a mi padre, y que le permita venir a vernos, a verme, aunque sea en sueños y de vez en cuando…

A mis amigos, de aquí y de allá, los que están cerca, aquellos que están lejos, agradezco que hayan tomado la difícil decisión de considerarme su amigo, espero no defraudar esa confianza, alguna vez hemos tenido diferencias, alguna vez ha habido roces, malos entendidos, esto porque somos seres humanos, tenemos (tengo) defectos, gracias por aguantarme, por soportarme, por entenderme, gracias por disculparme…

Sobre todo a ti, tienes toda la boca de razón al decir que no tienes porque soportar mis corajes y frustraciones, no tienes porque ser el blanco de mis agresiones, créeme que lo siento en verdad, y créeme cuando te digo que siento que la relación no es la misma, quizá yo lo siento así, lo sé, soy un dramático, ambos lo sabemos, no puedo hacer nada, solo disculparme de corazón y prometer que no volverá a ocurrir, de ti dependerá si me brindas la confianza que ambos nos teníamos, lo siento…

A los que se han ido, a los que se han perdido, los recuerdo a todos, desearía que las cosas hubieran sido diferentes, pero pudo mas los malos entendidos y el orgullo, créanme cuando les digo que les deseo lo mejor de la vida, el mayor de los éxitos, no diré que deseo que las cosas fueran como antes, deseo que las cosas sean diferentes, que sean mejores…

A esos de Guerrero…
Ustedes saben quienes son, chamaco… échale ganas, no te desesperes, sabes que en lo que pueda ayudarte no dudare en hacerlo, usted señor, felicidades por su trabajo, por su éxito, por su inspiración, aunque ya no hablamos como antes siempre lo tengo presente, gracias por brindarme su amistad y su guía…

Allá al Norte…
Salúdame a tus hijos, a tu nieto, y a la Pequeña Traviesa, no te desanimes, sé que es mas fácil decirlo que hacerlo, pero ya veras que antes de que te des cuenta el amor llegará a tu vida, te lo mereces, te quiero, gracias por el amor que tu me has profesado siempre, créeme que tu recuerdo lo llevó conmigo todos los días…

Madero es tu cuna, y en los pocos años que tenemos conviviendo nos hemos convertido en algo más que conocidos, en algo más que amigos, somos tan íntimos que no hay nada que no sepas de mi, y no hay nada que no conozca de ti, hemos alcanzado una amistad verdaderamente fuerte, gracias por las visitas, por los paseos, y por todo lo que me has dado, gracias por recibir lo poco o mucho que te he dado, gracias por todo, te quiero sweet heart…

Veracruz es famosa…
Por su puerto y por ser salvaguarda de la Nación, y es el estado que alberga, un bello corazón, tu amistad ha sido un gran tesoro para mí, gracias por tu compañía, por las tantas platicas que alguna vez tuvimos, gracias por los comentarios, por las notitas, por la confianza y el cariño, cuídate mucho y cuida de tu hijo, cuídense, también te quiero, a ti y a tu hijo…

A mi vampiresa en su cripta del Tepeyac…
Es usted insoportablemente intensa, e intensamente insoportable, desesperante, critica, analista, enfadosa, pero elegante, real, verdadera, algo conflictiva, pero ha sabido ser buena amiga en los malos y buenos momentos, desgraciadamente se ha perdido y me ha perdido, yo sigo aquí, cuando guste charlar, salir a pasear, búsqueme, saludos al Bro y a La Loca…

Allá en Tijuana, en Puebla de los Ángeles, en Tepic y en Chiapas, y aquí mismo, muchos para nombrarlos, gracias por la amistad, por el tiempo, por las conversaciones, espero que en el futuro podamos seguir adelante…

Para aquellos que ven al final del año y al inicio de uno nuevo una oportunidad de renovación, una oportunidad de crecer, de superarse, de ser mejores…
Felicidades

Para aquellos que sienten que su vida no vale nada, que piensan que el final del año y el inicio de uno nuevo es solo un desperdicio de tiempo…
La vida es demasiado hermosa para vivirla triste, si piensan que cualquier día es bueno para morirse vivan intensamente, como si fuera ese el último, vivirán mejor…

FELIZ AÑO VIEJO…
FELIZ AÑO NUEVO…
FELICIDADES A TODOS…

31/10/10

ANTONIA

Cuando entre a trabajar en esa tienda departamental no sabía absolutamente nada de las actividades a realizar, poco a poco me fui empapando de mis obligaciones, limpieza, acomodo, resurtido, precios, atención al cliente y esas cosas, nada del otro mundo, mi trabajo empezó a gustarme, me gustaba lo que hacía, me gustaba mi trabajo, mientras los días y las semanas pasaron me fui haciendo de algunos amigos, otros no pasaban de ser solamente compañeros de trabajo, pero por lo menos las horas de comida ya eran más agradables, de entre todos ellos con quien me empecé a llevar mejor fue con Anselmo, venía de Hidalgo y vivía con su tía, hermana de su padre, ya tenía mas de un año viviendo aquí en el Distrito Federal y era platicador, amable y ayudaba a todos en lo que podía, fue él el que me enseñó el “tejemaneje” de la tienda, cuando salíamos juntos nos íbamos caminando al Metro conversando animadamente, era buen cuate el Anselmo…

Cuando llego la temporada alta si que había trabajo, me las vi negras por el cambio de horarios y las largas jornadas, fue en esta temporada cuando la vi recorriendo los pasillos, haciendo como que hacia y como que no, iba de un lado a otro sola, sin decir nada y sin mirar a nadie, la veía casi a diario, casi siempre a la misma hora, una vez estando Anselmo y yo en el mismo pasillo paso enfrente de nosotros sin decir nada y siguió su camino hasta dar vuelta en la cabecera del pasillo, Anselmo y yo la miramos y después nos vimos mutuamente, ambos levantamos los hombros y después de reírnos un rato seguimos trabajando, realmente no había nada raro en esa niña más allá de su actitud, siempre sola, siempre callada… sola y callada…

Una ocasión mientras Anselmo acomodaba unos cuadernos ella llego y se sentó en la última charola del anaquel sin decir nada, con la mirada baja, en ese momento yo me acerque y Anselmo me miro y señalo con los ojos a la niña, volvió a levantar los hombros y sin decir nada termino de hacer lo que hacía y dejo el pasillo, la niña seguía sentada viendo sus zapatos alguna vez blancos, el vestido era largo y le cubría hasta debajo de las rodillas, era floreado y llevaba un listón grueso de color rosa en la cintura, tenía una calceta bien puesta y la otra tal parecía que ya no le servía el resorte, porque estaba sobre el zapato, el vestido le cubría hasta el cuello y los hombros, dejando ver solo sus brazos con los cuales abrazaba sus rodillas, su piel morena contrastaba con el color de su vestido, el cabello negro lo llevaba atado en una coleta un poco despeinada, porque el fleco le cubría los ojos, fue al ver esa estampa que me di cuenta de eso que había pasado desapercibido, siempre que la veíamos se veía igual, siempre la misma ropa, siempre los mismos zapatos… siempre la misma expresión, pensé que vivía cerca de la tienda y que por eso andaba seguido por ahí, pero me extrañó que siempre vistiera igual, aunque quizá se debía a que no tuviera mas ropa que la que traía puesta…

Y me sorprendí cuando giro el rostro y me miro… tristeza, eso había en su mirada, me miro y rápidamente se levantó y corriendo se alejó…

La afluencia de cliente bajo a medida que la temporada alta iba terminando y no la volví a ver, no hasta la temporada siguiente, al siguiente año…

Apenas se dio por iniciada la temporada ella apareció nuevamente en la tienda, con la misma actitud de siempre, Anselmo y yo comentábamos acerca de ella, me llenaba de curiosidad, pero por alguna razón no me atrevía, no fue sino hasta que él me reto a que no le hablaba -Total, es una niña… no le tendrás miedo ¿O si?-

Al siguiente día del reto, a la misma hora ella apareció, vestida como siempre y con la misma actitud de siempre, estaba caminando por el último pasillo cuando la abordé, me acerque de frente para que me viera y si, levantó la mirada y se me quedo viendo sin dejar de lado ese dejo de tristeza que ya le conocía, bajo la mirada y volvió a sentarse en la orilla de la última charola del anaquel…

-Hola- le dije sentándome a su lado, no tuvo la menor reacción, ni cuando la salude ni cuando me senté a su lado, abrazaba sus rodillas como la última vez que la vi pero se mecía al frente y hacia atrás lentamente, suspiro y giro muy lentamente el rostro hasta verme de frente… pero no dijo algo…

-Te he visto muy seguido por aquí ¿Vives cerca?-
No respondió
-¿Te puedo ayudar en algo? ¿Necesitas de algún material? ¿Hay algo que pueda hacer por ti?-
Silencio…
-Me llamo Julián ¿Tu como te llamas…?-
Y sus ojos se abrieron un poco, como si esa pregunta fuera una que hacia mucho no le hacían, como si no supiera que responder, sus labios temblaron un poco y se fueron abriendo poco a poco, cerró los ojos y entonces… hablo…
-An… tonia… - y abrió los ojos y su tristeza dio paso al asombro, y pareció que también al miedo…

Yo le sonreí, ella vio mi sonrisa y sonrío tímidamente, sus dientes eran muy blancos, o por lo menos eso parecía, porque así como su vestido contrastaba con su piel, sus dientes hacían lo mismo en su rostro, pero así como su sonrisa apareció se esfumo, y su rostro y sus ojos recuperaron la tristeza que ya le conocía…

-Y entonces… ¿Vives por aquí?-
-Vivo… aquí… - dijo como si no recordara como hablar, como si no recordara como hacerlo, como si no hubiera escuchado su voz en mucho tiempo…
-¿Aquí donde?-
-Aquí…-

Entonces se levanto y como la última vez se alejo corriendo al tiempo que Anselmo aparecía del otro lado del pasillo, desde la cabecera me gritaba que con quien hablaba, me acerque hasta donde él estaba y le dije que había hablado con la niña, le narre lo que converse con ella, que no fue mucho en realidad, pero al fin lo hice, nada del otro mundo…

La temporada se alargo hasta las fiestas patrias, fue por esas fechas que, para adornar la entrada principal de la tienda, lleve una enorme bandera tricolor que mi padre comprara hace unos años en el Centro, una demasiado grande para la casa aun cuando mi madre se lo dijo, como nunca pudo ponerla la guardo y ahí estuvo, así que esos días se me ocurrió llevarla, la tendimos todo lo que pudimos a lo largo de una de las paredes y en verdad se veía muy bien, en lo que no pensé fue en la flojera que me iba a dar el llevármela de regreso a casa, así que la bandera se quedo en la tienda hasta que me dieran ganas de hacerlo…

La temporada terminó y las jornadas regresaron a su nivel normal de trabajo, el cambio fue por parte de Antonia, ya que empezó a hacerse presente cualquier día y a cualquier hora, ya era conocida por todos en la tienda hasta por Gerencia, entraba como si fuera su casa, deambulaba por los pasillos y, aunque unos y otros le preguntaban si algo deseaba ella jamás dijo algo, alguna vez le preguntamos Jorge, quien es de Seguridad, si cuando iba llegaba en compañía de alguien, pero fue extraño que él nos dijera que jamás la había visto entrar como tampoco salir, era algo que, en su momento no entendimos…

Bueno, haciendo un paréntesis, quizá alguna vez han visto en estas tiendas que en cierta parte hay una entrada cubierta por una cortina de plástico, bueno, detrás de ellas existe un mundo aparte, un mundo diferente al que ustedes conocen, allá atrás solo hay cajas, un sitio donde descargan los proveedores, las escaleras hacia las oficinas, los lockers, baños y el comedor de empleados, pues una ocasión me encontré a Antonia frente en la cortina que da a la calle, por donde salimos, le dije que no podía estar ahí, me miró como otras tantas veces y como otras tantas veces salió corriendo hacia Piso de Venta…

Dejo de aparecerse en la tienda bastante tiempo, cosa que nos extrañó, ya nos habíamos acostumbrado a su presencia, la siguiente vez que la vi habían pasado como cinco meses, fue poco después del inicio de la temporada alta, la encontré paseando como siempre callada, vestida como siempre, con la tristeza de siempre en el rostro, en los ojos y, después, sentada como siempre en la última charola del último pasillo, abrazando como siempre sus rodillas…

Me acerque a ella, me senté a su lado, la mire un momento en silencio y ella me regreso la mirada…

-¿Por qué siempre estas triste?- le pregunté así sin mas, ella dejo de mirarme y clavo la mirada en sus zapatos…
-Sabes… aunque no nos molesta el hecho de que andes por aquí, siempre nos hemos preguntado que haces por aquí, porque das vueltas por los pasillos, porque no hablas, porque estas siempre sola… - suspiro como la otra vez y, sin mirarme volvió a hablarme…

-Porque así es, así tiene que ser, así debe ser… - y se levanto, sabía que correría como en las ocasiones anteriores, no sé porque lo hice pero la sujeté por el brazo y me llevé una sorpresa, su piel estaba fría, muy fría, volteo a verme y después vio mi mano sujetando su brazo, regreso su mirada hacia mí y sin decir nada pero rápidamente y sin que yo pudiera hacer algo, de alguna manera se zafó y echo a correr, fui detrás de ella, ella dio vuelta en la esquina del pasillo pero cuando llegue hasta ahí ella ya no estaba…

Pensé que en verdad la había espantado porque durante días no se apareció, fue una noche cuando estábamos a punto de cerrar que la encontré en el descanso de las escaleras, justamente debajo de la Virgencita que tenemos ahí, estaba mirándola fijamente, inmóvil, cuando la vi le dije lo mismo que la vez anterior, que no podía estar ahí, cerró los ojos, suspiro y volteo a verme, en su momento no entendí su respuesta porque me dijo -Puedo estar en cualquier lugar- pero en vez de correr camino tranquilamente y atravesando la cortina de plástico desapareció de mi vista…

Pensé que era mi obligación informar a Gerencia de esto, pero pensé que esto ocasionaría un problema mayor, chequé que no hubiera algo raro, diferente o inusual, no, nada, nada salvo el hecho de que Antonia hubiera estado ahí…

Los días transcurrieron normales después de este evento, el trabajo siguió su curso, los clientes, las ventas y demás, pasaron los meses y tantas y tantas cosas en los meses previos al retorno de la temporada alta como para enumerarlas aquí, (como inventarios, robos, compañeros que iban y venían, aguaceros, inundaciones, la vez que me disfrace de La Muerte en Noviembre, el Día de Muertos) hasta que finalmente, a mediados del año siguiente la temporada regresó, regresaron las largas jornadas, las presiones, las buenas ventas… lo que no regreso fue la presencia de Antonia, durante el mes o mes y medio que duro no se apareció por la tienda, los pasillos dejaron de verla triste como siempre y, aquella charola donde siempre se sentaba, ese lugar, permaneció vacío…

Pero su presencia regresó a la tienda poco después de terminada la temporada, solo que nuevamente en un sitio inesperado…

Pasaban apenas unos minutos después de las tres de la tarde cuando me fui a comer, refunfuñando por no haberme ido a la hora que me tocaba, en eso estaba cuando, al subir las escaleras y dar vuelta en el descanso la volví a encontrar, estaba frente a los sanitarios de damas, la puerta da justamente frente a las escaleras, cuando la vi no le dije algo, solo la mire, dio un paso tímido, después otro y otro más hasta que empezó a descender las escaleras, se detuvo dos escalones antes del descanso donde yo estaba de pie, nuestras miradas quedaron a la misma altura, la mía, una mezcla de asombro y sorpresa, la suya, triste, como siempre…

-La primera vez que me hablaste- dijo -Me preguntaste si podías hacer algo por mi ¿Lo decías en serio?-
-Desde luego, es mi trabajo- le respondí…
-No, no quiero que hagas algo porque estés obligado a hacerlo, quisiera que hicieras algo por mí porque quieres hacerlo-
-No entiendo lo que dices, no hablas mucho y lo que dices no es mucho, solo dime que necesitas-
-Te lo diré, pero aun no, aun no es el momento- y, como otras veces me pasó de largo y atravesando la cortina de plástico desapareció…

Durante mi comida no podía quitarme de la mente lo que me había dicho, sobretodo, porque note algo que saltaba a la vista, más no había pensado en ello, era su forma de hablar, no era la manera de hablar de una niña de nueve o diez años, no, su tono de voz, su forma de mirar cuando hablaba, lo último que me había dicho me obligó a pensar es eso, no, no era la forma de hablar de una niña, era la forma de hablar de una mujer, era extraño, así lo sentí y eso hizo que me sintiera de alguna manera incomodo -Hacer algo por ella… - me dije a mi mismo ¿Qué podía ser? ¿Qué podría hacer?

Después sus apariciones eran mucho más frecuentes y en toda la tienda, Mariana se la encontró en su área cuando metía una mercancía en la vitrina, al ver através del cristal la vio del otro lado mirándola fijamente, pero cuando me lo contó dijo que no tenía esa mirada triste en sus ojos, al contrario, se veía mucho muy molesta, como si sintiera un profundo odio por ella, Mariana se levantó y Antonia hizo lo mismo, se miraron un momento y sin decir palabra alguna se alejo del área…

A Jonathan le pego el susto en el área de Cómputo mientras instalaba una PC para exhibición, después de conectar los cables y volverse la vio justo detrás de él, no, no había esa tristeza, también había rabia… le dio la espalda y caminando llego hasta el final del pasillo y dando vuelta se perdió…

Mónica y Verónica, las cajeras, la vieron debajo de la caja de Mónica cuando esta se volvió para sacar una bolsa, grito y Verónica se asomo a ver que había sido lo que había provocado el grito de Mónica, Antonia salio de debajo de la caja en el momento en el que Jorge, nuestro elemento de Seguridad se acercaba a la caja, a según por lo que me comentaron las dos, Antonia fue corriendo directamente a la salida, pero se detuvo en la puerta, miro detrás de ella y regreso a la tienda pasando por los carritos de autoservicio, Jorge fue detrás de ella pero, de alguna extraña manera la perdió al dar vuelta en la esquina de un pasillo…

Pero Antonia no solo se perdió dando vuelta en la esquina del pasillo, se perdió de nuestras vidas en la tienda por lo que duró la temporada y más, Septiembre llegó poco después y las Fiestas Patrias, usamos para decorar la bandera que había dejado en la tienda y funcionó bien como la última vez y, como la vez anterior la deje en la tienda, me daba mucha flojera llevármela a casa, no fue sino hasta que, por ordenes de mi padre tuve que llevarla a casa nuevamente, eran los primeros días de Noviembre, día 2 de hecho, entre Anselmo y yo la doblamos y la llevaba bajo el brazo atada con rafia, era tarde y nos disponíamos a irnos, dos compañeros ya estaban a la espera de que les dieran salida, Jorge estaba ahí a la espera de que Gerencia bajara para poder irnos todos juntos, Anselmo iba detrás del gerente y detrás de Anselmo iba yo, cuando baje las escaleras escuche algo quedo a mi espalda pero no le di importancia, más cuando llegue al descanso lo escuche claramente, era la puerta del baño de damas que se abrió, me volví y la vi...

En la puerta entreabierta estaba el rostro de Antonia, pero no la vi como todos los días, como siempre, su cabello estaba completamente despeinado, me vio y abriendo un poco mas la puerta salió, su vestido estaba sucio y le faltaba un zapato, me quede mirándola sin decir algo, parecía que ella me miraba mientras ladeaba su cabeza hacia un lado, pero su mirada estaba concentrada en algún punto detrás de mí, la gente abajo preguntaba que pasaba y yo con la mano les dije que esperaran, el gerente me pregunto que hacía y le dije que esperara…

-¿Qué haces aquí? ¿Qué te paso?- le pregunte y enderezo la cabeza, entonces me miro… y hablo…
-La primera vez que me hablaste me preguntaste si podías hacer algo por mi ¿Lo decías en serio?-
-Si-
-¿Harías algo por mí?-
-¿Qué necesitas que haga? ¿Qué quieres que hagas?-
-Sácame de aquí-
-Desde luego, ven, ven conmigo- y le extendí la mano, ella movió la cabeza de un lado a otro…
-Sácame… pero que no me vean, nadie puede verme, nadie, solo tú-

No entendía que quería que hiciera, como podía sacarla de ahí sin que la gente abajo la viera, entonces recordé la bandera, la desamarre rápidamente y extendiéndola lo más que pude se la ofrecí, le dije al gerente que bajara así como a Jorge que ya estaba por subir, ascendí uno o dos pasillos al tiempo que Antonia bajaba a mi encuentro, la abracé con la bandera y la envolví con ella, así la cargue y dando vuelta, cuidando no tropezarme con la bandera baje las escaleras, todos abajo me miraban extrañados, le pedí a Jorge que abriera la puerta y salí a la calle, el aire estaba frío así como ella, lo sentí cuando la abracé, cuando la cargue, podía sentirla mientras la llevaba en mis brazos, uno a uno los demás fueron saliendo y, sin saber como lo supe le pedí al gerente que cerrara, lo hizo sin decirme nada, todos se alejaron de mi y yo me incline hacía Antonia…

-Ya estas fuera-

Un hilo de aire me acarició el oído, desenvolví la bandera, Antonia ya no estaba, era libre…

20/09/10

Gótica

La gente te mira al pasar
algunas te señalan, algunos te critican
te miran al pasar junto a ellos
algunos te admiran, algunas te juzgan

Eres Gótica, llevas la oscuridad en la piel
tus ojos delineados de negro
tus ropas de encaje y satín
eres Gótica, tienes el corazón negro

Tus manos frías coronadas con uñas negras
sosteniendo un cigarrillo delgado
de tu hombro cuelga un pequeño sarcófago
tus botas negras estremecen el suelo con tus pasos

Eres Gótica, todos piensan que eres
todos creen saber lo que eres
todas y todos tienen una idea errónea
no tienen idea de lo que en verdad eres

Eres alguien igual que yo
eres alguien igual que cualquiera
eres una niña a punto de ser mujer
eres un demonio que antes un ángel fue

No eres mala, no estas maldita
eres un ser humano como cualquier otro
como todos, como ninguno
eres tan humana como yo, como cualquiera

Eres Gótica, llevas un vampiro en el corazón
eres música estridente, melódica y melancólica
eres Gótica oscura, aunque tu piel sea pálida
eres una niña con el alma negra
eres un demonio y yo quiero caer a tus pies

Eres Gótica, te vistes de negro, de encaje y satín
soy Gótico, llevo la oscuridad en mi interior
ambos probamos el elixir eterno
pero somos como cualquier otro
solo deseamos vivir...


(Crónica del concierto de The 69 Eyes en el Lunario del Auditorio Nacional, en México Distrito Federal el 19 de Septiembre http://wishmaster3329.spaces.live.com)

14/09/10

“El pez por su propia boca muere”

-¡No corran en las escaleras! Se van a tropezar- gritó Don Juan a los niños de tercero que, evidentemente bajaban corriendo los escalones de las escaleras de la planta alta de la escuela, obviamente los niños no le hicieron caso y siguieron su loca carrera hasta el patio, Don Juan movió la cabeza al tiempo que cerraba los ojos -Es inútil- pensó, y siguió barriendo el balcón del segundo piso de la escuela primaria donde laboraba, era conserje desde hace ya muchos años, era muy querido por la Dirección y la mayoría lo respetaba… la mayoría, otros solo lo veían como un puesto desperdiciado, aún cuando no cobraba mucho por sus servicios algunos pensaban que otras personas más jóvenes podrían hacer lo que él hacía y por un sueldo menor…

Se caso muy joven y enviudo muy viejo, no tuvo hijos, y la mayor parte de su vida la vivió en esa escuela, vivía en un extremo apartado del patio, en unos cuartos que eran parte su hogar y parte bodega de la escuela, mantenía muy buena relación con la maestra Rosario, la directora de la escuela desde hacia también muchos años, hacía las labores de limpieza, jardinería, plomería y lo que hiciera falta, era un hombre cansado, de rostro arrugado por el paso de los años y el cabello pintado de canas, sus manos, aunque grandes y toscas, eran aun lo suficientemente fuertes para realizar sus labores, siempre vestía (para trabajar) un overol de mezclilla azul marino y camisa gris, botas de minero y una gorra roja con una gran M blanca en el frente, era amable con los maestros, con el personal administrativo y con los alumnos, aunque la mayoría de las ocasiones lo sacaban de quicio, sonreía amablemente a todos, mostrando con orgullo que aun poseía la dentadura completa, cuando el turno de la tarde acababa alistaba el salón especial, para las clases de alfabetización para adultos mayores, y cambiaba las escobas y las palas de jardinería por el lápiz y la goma…

Así vivía Don Juan, así era su vida, un vida quizá monótona, quizá aburrida, a veces interesante, a medida que pasaban las noches y empezaba a leer más, a conocer más, a veces después de terminada la clase se metía en la modesta biblioteca de la escuela y leía, poco a poco, lo que su aun limitada capacidad de lectura le permitía, leía y leía hasta que la mañana le sorprendía, y volvía a ser Don Juan, el conserje, a batallar con el pasto, con la basura, con los focos fundidos, con los niños latosos…

Pero fue en una de esas noches de desvelos que se encontró con un libro pequeño, de esos de bolsillo, una serie de cuentos cortos para niños pero, para su nivel, lo adecuado para seguir ejercitando la lectura, en la pasta color azul marino se apreciaba un enorme sol amarillo y con grandes letras rojas la frase “Pide un deseo” y en la parte baja un pequeño niño sosteniendo el sol con un hilo, lo abrió con respeto, como lo hacía con todos los libros de la biblioteca, sentado en la silla que siempre usaba inclino el cuerpo recargando los codos en la mesa e inició la lectura…

Cuando terminó de leer se quito los anteojos y se quedo mirando a lo lejos, el ultimo cuento lo había dejado pensando…

Hablaba de un par de niños que se enteran de que en el bosque cercano existe un pozo mágico que cumple cualquier deseo, uno busca que el pozo le conceda valor, el otro desea inteligencia, así que se encaminan hacía el pozo viviendo una pequeña aventura contra seres mágicos y criaturas fantásticas hasta llegar al pozo, pero al llegar lo encuentran seco, con lo cual se dan cuenta de que el simple hecho de buscar el pozo les concedió sus deseos…

Don Juan pensó lo bueno que sería que todos sus deseos se cumplieran, recordó el cuento de ‘Pinocho’ cuando el Hada Azul le concede a Gepeto que su marioneta sea un niño de verdad, o el de ‘El Mago de Oz’ donde Dorothy y compañía van en su busca para que les conceda sus deseos, recordó el cuento que acababa de leer y dejándolo en su sitio salio de la biblioteca, ya pasaba de la medianoche, saco un cigarro Delicado arrugado del bolsillo del overol y lo encendió con cuidado, dejo salir el humo y volvió la mirada hacía la biblioteca, después, su mirada cansada viajo hasta el jardín detrás de la escuela, a la pequeña fuente de concreto que se había instalado ahí desde hace ya mucho tiempo…

La bomba se había quemado por lo que estaba seca… a veces, porque cuando llovía se llenaba de agua y así estaba algunos días, siendo la alegría de los niños de la escuela así como el de las aves, pero después de unos días el agua se ensuciaba a tal grado que era necesario limpiarla ya que empezaba a despedir fuertes olores, cuando Don Juan llego hasta la fuente así la encontró, sucia…

Con la poca iluminación que había el agua parecía más bien petróleo, y el olor era muy penetrante, pensó que por la mañana tendría que limpiarla nuevamente, pero dejo ese pensamiento para la mañana porque lo que en ese momento le importaba era el cuento, pensaba lo bien que sería que todos sus deseos se concedieran, intento mirar el fondo de la fuente y una burbuja salio desde el fondo con mal olor, Don Juan arrugo la nariz y maldijo para si mismo, esa acción lo hizo regresar a la realidad, a pensar que es imposible que exista una fuente de cumpla deseos, lo hizo recapacitar y entender que no había manera de que algo le cumpliera todos sus deseos, además ¿Qué podría pedir? Era un hombre de 62 años bastante bien vividos pero no por eso eran menos, al contrario, empezaban a hacer mella en él…

Pero recordó el cuento… recordó lo genial que sería si tan solo… sin tan solo se pudiera…

Regreso por sus pasos, se acercó a la fuente y metiendo la mano en el bolsillo del overol saco una moneda, la primera que encontró, no se fijo en su denominación, la apretó fuertemente en la mano y la arrojó a la fuente, el agua sucia salto haciendo un chasquido y después de unos segundos el agua quedo quieta…

¿Cuál fue su deseo? Solo él lo sabía… se fue a acostar pensando en el cuento, pensando en su deseo, deseando que se le concediera…

Pero al llegar la mañana no noto algún cambio, nada diferente… todo igual, se preparo para sus labores, tenía que dejar la escuela lista para el ingreso del personal administrativo, mientras se bañaba y se vestía deseaba que no hubiera mucho basura que recoger, no muchos vidrios sucios que limpiar, las oficinas relativamente limpias, los pisos relativamente limpios, la escuela relativamente limpia…

Salió y tomo la escoba y el recogedor, fue directamente a las oficinas y encontró la basura en los cestos, los vidrios limpios y, relativamente la escuela limpia, no tuvo que hacer mucho, vació los cestos en los contenedores y ya solo barrió la banqueta…

Las maestras y maestros y el personal administrativo llego como siempre a la hora esperada y las labores dieron inicio, sin ningún cambio, nada diferente… todo igual, los niños y niñas llegaron poco a poco y el patio poco a poco se convirtió en el escándalo y griterío de todos los días, después de la ceremonia de cada lunes los grupos ‘marcharon’ cada uno a su salón y el escándalo y griterío se traslado a los salones…

Don Juan siguió con sus labores diarias, tranquilo, arreglar un lavabo de los baños de las niñas, llevar las bolsas con basura al camión, ayudado por uno de los chavos del mismo camión de la basura y arreglar un poco la bodega, acomodando cajas con archivos muertos, cajas de papel cortado y papelería en general…

Fue poco antes del medio día que la maestra Rosario a buscarlo…

-¿Juanito?- le llamo al tiempo que metía la cabeza por la puerta entreabierta
-Dígame maestra- le contesto Don Juan quitándose la gorra y sonriendo ampliamente, como solía hacerlo
-Siento molestarlo Juanito, pero hay varias sillas allá atrás que parece que ya no sirven, esperaba que las viera y, si hay manera de arreglarlas lo hiciera, y las demás dárselas a los del camión de la basura-
-Claro maestra- dijo Don Juan poniéndose nuevamente la gorra -En este momento voy a verlas-
-Gracias Juanito- y despidiéndose de él se alejo, Don Juan la miro ir hacia la Dirección y no pudo evitar notar que, aun con sus cincuenta y tantos años encima la maestra se conservaba bien, era de piel blanca, su estatura le ayudaba para el cargo que tenía, de cara alargada, cabello castaño corto y rasgos normales, un poco llenita pero sin que con eso perdiera la figura que alguna vez en su juventud ostento, la falda larga que vestía hasta debajo de la rodilla se meneaba al compás de sus caderas y sus tacones hacían un ruido agradable para Don Juan, después de enviudar no había conocido otra mujer, siempre pensó en guardarle luto a su querida Margarita, pero hacia ya muchos años que ella había fallecido, si tan solo él se atreviera… la maestra Rosario hasta donde él sabía jamás se había casado… si tan solo… bueno, pensamientos de un viejo…

Terminó de acomodar las cajas y salió para dirigirse a la parte trasera de la escuela, al fondo estaba una pila enorme de sillas, pupitres y mesas, empezó a separar una a una las sillas, examinándolas, aparto algunas y otras las fue juntando en otra pila para dárselas a los del camión, vio que algunas parecía que podían arreglarse, así que fue hasta su casa y saco la caja de herramientas, regreso hasta la lugar donde había separado las sillas y empezó a desatornillar piezas y así armar otras…

Algunas resultaron fáciles de desarmar, con otras tuvo más trabajo, pero hubo un tornillo ya barrido que no lo dejaba avanzar, molesto regreso maldiciendo a su casa por un poco de aceite para aflojar el tornillo, pensando que estaba pasando muchas molestias con ese tornillo…

-Ojala se cayera solo el mendigo tornillo… - pensó

Rebusco entre sus cosas sin encontrar el mencionado aceite, maldiciendo nuevamente fue a la pequeña bodega deseando que ahí estuviera, entro y apenas abrió la puerta y el cuarto se llenó de la luz de sol de la tarde vio el envase de aceite sobre una de las cajas, sin pensar tomo el envase y regreso hasta el lugar donde tenía todas las sillas, se acerco a la silla en cuestión y la movió para acomodarse mejor… y el tornillo cayó solo…

Se alegro que ya estuviera listo, quizá con el esfuerzo que había hecho el tornillo se aflojo, termino con las restantes y las separó para que, cuando llegara el camión de la basura se las llevara…

Nada especial el resto del día, comió a su hora y por la tarde-noche preparo la clase de alfabetización, pero en esta ocasión se encontraba muy cansado y decidió irse a la cama sin visitar la biblioteca, el esfuerzo con las sillas había sido demasiado…

Por la madrugada se levanto doliéndose un poco del cuerpo y se metió a bañar para calmar un poco el malestar, pero se le fue el tiempo en el baño y corriendo salió de la ducha y sin almorzar se dedico a sus labores diarias, poco después, como todas las mañanas, las maestras y maestros y demás gente llego a la escuela, mientras esperaba a que los de la basura sacaran las sillas, el estomago le pedía alimento y pensó que bueno sería ir en ese momento a su cuarto y que el almuerzo ya estuviera preparado, cuando los de la basura acabaron de llevarse las sillas se dirigió a su casa y vio a la maestra Rosario que venía de regreso, si él pensará que fuera posible pensaría que venía de su casa, le sonrió al pasar y entro en la Dirección, cuando Don Juan entro en la habitación que era parte cocina, comedor y sala, encontró sobre la mesa un plato caliente de sopa, un cesto con bolillos y una jarra de café, pensó que había sido la maestra Rosario quien se lo había dejado, quizá como un agradecimiento, por eso le sonrió al pasar, bueno, como fuera tenía hambre y la sopa le supo a gloria, el café estaba bueno y disfruto de su almuerzo…

Quizá pensará que todas estas curiosidades y coincidencias eran un caso aislado, pero no era así, no fue sino hasta la hora del recreo cuando, barriendo el balcón del segundo piso de la escuela, unos niños de tercero bajaban nuevamente corriendo los escalones de las escaleras, él sabía lo que podía pasar, así que como en otras ocasiones les grito -¡No corran en las escaleras! Se van a caer- y en ese momento los tres chamacos se fueron de espaldas cayendo los tres al mismo tiempo en el descanso de las escaleras, afortunadamente ya estaban cerca del descanso, así que la caída no fue severa, pero Don Juan se asombró, con solo decir que si iban a caer los tres niños resbalaron…

Termino de barrer en silencio, tratando de poner la mente en blanco, pensaba en lo que había pasado, pensando si había sido él el que lo había ocasionado, pero entonces recordó el cuento, recordó la fuente… recordó el deseo… y recordó cuando deseo que la escuela estuviera limpia por la mañana, recordó el tornillo barrido… recordó el almuerzo, quizá fuera una locura, si fuera lo que pensaba que era solo había una manera de despejar las dudas, así que fue a buscar a la maestra Rosario…

-Disculpe maestra… - dijo Don Juan en la entrada de la Dirección, con los pies muy juntos y sosteniendo la gorra entre las manos, estaba nervioso en parte, por estar cerca de la maestra, y más nervioso se puso cuando la maestra Rosario alzó la mirada y le sonrió…

-Dígame Juanito… pero vamos, entre, no se quede ahí en la puerta- y Don Juan entró tímidamente, por ser la hora del recreo solo la maestra Rosario estaba en la Dirección, así que llego hasta el escritorio y la miro mientras ella seguía con sus tareas administrativas, alzó la mirada y vio como Don Juan la miraba detenidamente…

-¿Pasa algo Juanito?-
-No maestra, solo quería agradecerle por lo de la mañana… - y trago saliva, cada vez más nervioso…
-¿Lo de la mañana? ¿A que se refiere Juanito?-
-Este… entonces… ¿No fue usted la que me dejo el almuerzo en la mesa de mi comedor?-
-Caray Juanito, que ocurrencias- y se rió, no con burla, mas bien con ternura -No Juanito, no fui yo-
-Ah perdón maestra, pensé que había sido usted, como vi que en la mañana venía de mi casa pues… -
-No Juanito, venía de la bodega, fui por estos marcadores que necesitaba, no se angustie Juanito, quizá… quizá olvido que había preparado su almuerzo… - y la sonrisa de la maestra bajo un poco de intensidad, se sentó derecha viendo a Don Juan a los ojos, esperando alguna reacción en él por el comentario que le había hecho, pero no, Don Juan sonrió y se puso nuevamente la gorra…

-Si, quizá fue eso, uste’ entiende maestra, uno que ya esta viejo pues… -
-Animo Juanito, no se angustie-
-No se preocupe maestra, estaré bien, con permiso… - y salió de la Dirección…

Su día fue diferente de alguna manera, no sentía cansancio, veía las cosas de un modo distinto, tenía en el rostro una expresión de alegría, de optimismo, hasta un dejo de malicia se le podía apreciar, el día termino, la clase de alfabetización igual y en unos cuantos minutos la escuela quedo vacía, después de echar el ultimo candado a la entrada principal camino con paso lento pero seguro hasta la fuente detrás de la escuela, la miro desde lejos y lentamente se acerco a ella, seguía igual de sucia, ahora no sabía si debería limpiarla o no, no lo sabía en realidad, se acerco hasta ella y cerca del borde, con las manos dentro del overol miro hacia su interior… estaba oscuro, no podía apreciar nada, el interior era negro como un noche cerrada sin luna, la observó por un rato y sonriendo una vez más murmuro quedo, como si alguien pudiera escucharlo…

-Todo lo que desee… -

Con las manos en los bolsillos y tarareando se fue a casa…

Sábado por la mañana, aun cuando no había clases si había actividad, el personal administrativo tenía que ir de cualquier manera por cuestión de horarios y esas cosas, pero era más relajado, Don Juan los apoyaba en lo que necesitaban, yendo incluso a la esquina por algo para que desayunaran, y los acompañaba mientras conversaban tranquilamente, durante el desayuno la maestra Rosario lo miraba discretamente, se le notaba cierta preocupación por Don Juan, pero él ni por enterado, conversaba amenamente e ilustraba a sus oyentes con historias de su niñez, allá cuando vivía en Sonora de donde era originario, el desayuno termino y todos reanudaron sus actividades…

Y lo que nadie sabía era la particularidad que ahora Don Juan poseía, mientras los días transcurrían usaba su “poder” de las formas mas simples y… tontas, deseando al levantarse el desayuno en el comedor, la escuela limpia, y dejo de asistir a las clases porque deseo saber leer y escribir correctamente, lo que asombro a su instructora, ahora pasaba el tiempo en la biblioteca leyendo a los grandes autores y las obras mas importantes, que era lo que el mas deseaba, conoció a Cervantes, a Shakespeare, a Hitchcock, a García Márquez, y se empapo de Benedetti, de Neruda y otros…

El domingo eres su día libre y quiso probar el alcance del poder de sus deseos, fue hasta un expendio de lotería y compro un cachito, deseo que ese fuera el numero ganador, pero no resulto así, para el martes deseo adquirir el cachito ganador, tampoco resulto serlo… una parte de él no entendía lo que pasaba, si todo lo que él deseaba se hacia realidad ¿Por qué no esto? El resto de la semana la llevo sin nada más que hacer que llevar su vida tranquila, esforzándose cada vez menos, deseando que sus labores fueran resueltas sin ningún contratiempo…

Todo marchaba sin contratiempos, haciendo como que hacia y descansando, llevando la vida holgada que siempre deseo, se le veía más seguido por la Dirección charlando con las secretarias o con alguna maestra o profesor, la maestra Rosario lo miraba con cierto asombro, ya que era raro ver a Don Juan… o Juanito, como ella lo llamaba, metido en la Dirección, si, llego a pensar que estaba descuidando sus labores pero no por gusto, quizá ya estaba… viejo, bueno, no es que en verdad lo pensara, de hecho pensaba que Juanito aun se miraba entero y ella, una mujer madura pero con ilusiones aun no podía evitar ver a Don Juan así, bueno… pensamientos de una mujer adulta…

Pasaron muchas semanas sin nada excepcional, nada… hasta que llego Bocanegra a su vida…

Bocanegra era un perro callejero que llego a vivir en las inmediaciones de la escuela, no era fino, de hecho era cruza entre bulldog y dálmata, un bullmatian, su cuerpo era blanco con manchas negras, pero lo más sobresaliente en él era que todo el hocico era negro, por eso a Don Juan se le ocurrió ponerle por nombre Bocanegra, le daba de comer en un plato viejo que tenía por ahí y cada que podía se ponía a jugar con él fuera de la escuela, la maestra Rosario, viendo el aprecio que Don Juan le tenía al perro le permitió llevarlo a la escuela, haciéndole prometer que lo cuidaría y que no permitiría que pasara nada entre el perro y los alumnos de ambos turnos, hasta parecía que le hablaba a un niño que pedía tener una mascota, por supuesto que Don Juan estuvo de acuerdo con las recomendaciones y advertencias, así Bocanegra formó parte de la escuela, de su personal docente y administrativo y, por supuesto, de los alumnos…

La convivencia con Bocanegra hacia más alegre la vida de Don Juan, el perro lo seguía a donde iba acompañándolo en sus tareas diarias, si, las había retomado, de vez en cuando usaba de su habilidad, de su don o su poder, como quieran llamarlo, para facilitarse las cosas, no había nada que empañara su felicidad, siempre trataba al perro de la mejor manera y le hablaba con cariño, la única vez que le grito fue cuando lo vio bebiendo de aquella fuente detrás de la escuela, Bocanegra salió corriendo como alma que lleva el Diablo hasta esconderse detrás de las jardineras, más lo que Don Juan no sabía era el efecto que había provocado el hecho de que Bocanegra bebiera de esa fuente, pasados algunos meses empezó a estar más y más débil, se la pasaba echado la mayor parte del tiempo y casi no comía, después empezó con fiebre y vomito, entre algunos maestros llevaron a Bocanegra al veterinario y este diagnostico leptospirosis en etapa avanzada…

Don Juan deseo que su perro, su amigo no muriera, pero Bocanegra cada vez empeoraba más y más, finalmente una mañana de domingo estando Don Juan es su casa viendo el futbol en la televisión Bocanegra se echo a sus pies poniendo el hocico sobre el pie de Don Juan, cuando quiso despertarlo, pensando que estaba dormido se dio cuenta de la verdad… Bocanegra había fallecido…

Le lloró, le lloró toda la mañana, hasta del partido de futbol se olvido, deseo una y otra vez que su perro reviviera, que estuviera bien, pero no fue así… Don Juan entendió que su poder no funcionaba con la suerte ni con la vida, una manera muy dolorosa de enterarse…

La maestra Rosario veía como Don Juan se deprimía cada vez más, estaba triste y ya no atendía sus obligaciones hasta que no le llamaba la atención, este solo decía que si y cerraba la puerta cada vez que la maestra iba a buscarlo, cuando iba a checar si Don Juan había hecho lo que le pidió encontraba que así había sido, más nunca se imagino como es que lo hacía, afortunadamente Don Juan salio de su tristeza y empezó a trabajar como otros días, aunque a momentos se le veía a mitad del patio recargado en la escoba mirando al cielo, esta actitud se le hacía muy tierna a la maestra Rosario, lo veía desde la Dirección y cuando Don Juan volteaba a verla desviaba la mirada y entraba en la oficina, estos detalles no pasaban desapercibidos por Don Juan, a veces cuando las ganas le ganaban, empezaba a formular el deseo de que la maestra Rosario se fijara en él como algo más que el conserje de la escuela, pero rápidamente lo desechaba, quizá por miedo, quizá porque no sabía a ciencia cierta si su poder funcionaría con el amor o resultaría igual que con la suerte o la vida…

Pero una noche lluviosa de domingo, casi siendo la medianoche, mientras de encontraba encerrado en casa sin nada interesante que ver en la televisión, pensaba en Bocanegra, en como no pudo lograr que estuviera bien, pensó en como no podía atraer la suerte y, sin querer, empezó a pensar en la maestra Rosario y, sin poderlo evitar, deseo que estuviera ahí con él, que lo amara como él sentía, o pensaba, o creía que la amaba, no podía evitar sentir mucha atracción por ella, más por el hecho de haber enviudado hace ya bastantes años, un trueno estalló en el cielo y la puerta de su cuarto se abrió, la maestra Rosario estaba ahí, de pie, en el quicio de la puerta, traía puesto solo un camisón completamente empapado, estaba descalza y gracias a que el camisón estaba empapado podía ver como este se pegaba al cuerpo de la maestra, un segundo trueno y la habitación quedo a oscuras, entró tranquilamente dejando la puerta abierta y Don Juan se levanto del sillón, la vio acercarse y camino de espaldas sin dejar de verla y sin darse cuenta llego hasta su recamara, la maestra Rosario tenía en el rostro una sonrisa picara, Don Juan choco con el borde de la cama y cayó sobre ella de espaldas, momento que aprovecho la maestra para llegar hasta él y subirse en él, movía las caderas rítmicamente mientras que con sus manos tomaba las de él y lo hacia recorrer su cuerpo por encima del camisón, Don Juan estaba asombrado, finalmente la maestra soltó su manos y Don Juan pudo acariciarla como siempre había querido, estaba invadido por una pasión que había olvidado, se levanto y la abrazo por la cintura mientras hundía el rostro en el pecho de la maestra, mientras que ella envolvía su cabeza y no dejaba que se separara de ella, Don Juan se tumbo en la cama y la maestra empezó a desabotonarle la camisa color gris que siempre usaba debajo del overol, Don Juan aunque excitado se preguntaba que estaba pasando, quizá su poder no funcionaba con el amor, pero si con el deseo, y era más que obvio que la deseaba, su poder era lo mejor que le había pasado, quizá no podía obtener suerte ni vida, pero esto era mejor… o al menos así lo pensó por un momento, porque para alguien que tiene el poder de que todo lo que dice se hace realidad, debería tener mas cuidado con lo que dice… porque cuando Don Juan dijo -Dios, esto es lo mejor, me quiero morir… - se enteró que su poder no funcionaba para la vida, pero si para la muerte…

05/08/10

El amor en los tiempos del MSN

Cuando Francisco creo su perfil en aquella pagina de citas on-line lo hizo con la idea de encontrar al amor de su vida, o a alguien con quien departir y disfrutar sin que de por medio hubiera un compromiso, sin involucrar los sentimientos, lo que se diera primero…

Su vida amorosa no había sido mala, pero tampoco buena, de joven había tenido varias parejas que pasaron sin pena ni gloria en su joven vida, a veces se encariñaba con una pero solo por unas semanas, después la dejaba sin ninguna explicación, hubo ocasiones en que andaba con dos al mismo tiempo y, después de vivir una escena cuando las dos se le juntaban buscaba a una tercera, la cual ya traía en la mira, solo Martha fue quien lo amarro de verdad, no porque Francisco se hubiera enamorado perdidamente de ella, sino por el embarazo no deseado que resulto de aquella improvisada sesión de sexo desenfrenado entre este par de jóvenes, teniendo como resultado celebrar un matrimonio a la edad de diecinueve años, por ordenes de su padre, Martha contaba con dieciocho…

Tuvieron que dejar el bachillerato a la mitad y buscar trabajo, Martha consiguió en un taller de costura allá por Metro Aragón, Francisco hizo de casi todo, desde limpiar parabrisas, franelero, vendedor de mostrador en una farmacia hasta de apoyo en un despacho de contadores…

Vivieron juntos solo unos cuantos años educando a su pequeño hijo, Francisco llego a amar a Martha en serio, quizá los unía el hecho de haber concebido al pequeño Paquito, pero la felicidad, la pasión y el enamoramiento de Francisco fue efímero como siempre, y como siempre, volvió a las andadas, Martha le pidió el divorcio cinco años después cuando descubrió sus infidelidades y le armo tremendo drama, Francisco se separo de ella y de pronto se sintió libre para hacer lo que le viniera en gana, con veinticuatro años encima pensaba que podía hacer lo que quisiera, incluso buscar el amor verdadero en otras chicas…

Su ultimo trabajo le permitía acercarse y conocer todo tipo de mujeres, el ser chofer de Microbus le daba ciertas ventajas en este rubro, hubo algunas que le movieron el tapete, otras no pasaron de ser un “free” y otras más quedaron en calidad de “amigas con derechos” más Francisco seguía en busca del amor verdadero…

Martha intento que la relación se volviera a dar, y en alguna ocasión lo intentaron, pero Martha no podía soportar la idea de que Francisco estuviera con otras, finalmente se dejaron en muy malos términos, el día que corrió a Francisco de la casa en la que vivían Martha lo condeno a que algún día tendría su escarmiento, Francisco solo se río de ella…

Después de chocar dos veces el Microbus de su patrón se olvido de seguir en la Ruta, fue en estos tiempos que sucedió una tragedia en la vida de Francisco, el fallecimiento de Martha a causa del cáncer de mama, a la edad de veintisiete años, su hijo quedo al cuidado de la madre de Martha, teniendo que apoyarla monetariamente, su cuate del alma, Martín, le consiguió trabajo en la Secretaria de Finanzas, gracias a que tenía algunos conocimientos de contaduría, su madre le dijo -¿Y que vas a hacer si no sabes hacer nada?- pero a Francisco no le importó lo que pensara, pensaba que el estar trabajando en el Gobierno le daría más estabilidad y sobre todo (creencia popular) que podría ganar dinero sin trabajar…

No fue así…

A sus treinta y siete años era un hombre cansado, las amistades le duraron lo que le duro la posición y el buen dinero, las juergas, las desveladas, las mal pasadas y el alcohol le cobraron factura, su hijo no lo respetaba y solo lo buscaba cuando necesitaba dinero, y que decir de su vida amorosa, ya nadie lo volteaba a ver, su vida era una solitaria rutina de la casa al trabajo y del trabajo a su casa, la de sus padres, y era solitaria pues ellos habían partido ya, siendo hijo único se quedo con la casa y ahí pasaba la mayor parte del tiempo cuando no estaba trabajando, ya no había amigos, ni desveladas, ni borracheras ni amantes de una noche, su única distracción era el ver televisión y navegar por Internet, vicio que le quedo desde que entro a trabajar en aquel despacho, donde aprendió el uso del correo electrónico y las salas de chat, después de tantos años aun mantenía la misma dirección de mail, así como su perfil en el Hi5, en Facebook y la misma frase en el MSN, su Imagen para mostrar era la de su licencia de conducir la cual renovaba a medida que pasaban los años, a veces se mantenía despierto hasta tarde en las salas de chat esperando encontrar su media naranja, o alguien que se interesara en él para un rato y ya, así era su vida…

Miraba la televisión en la sala mientras devoraba un sándwich, viendo el resumen informativo del noticiario de deportes, la laptop la tenía sobre la mesa del comedor, la encendía apenas llegaba y así la dejaba hasta que le daban ganas de “entrar” o simplemente la apagaba y se iba a acostar, pero esa noche le entro la cosquilla de conectarse, según él -A ver que hay… - inicio sesión y apenas el MSN cargo le apareció la invitación de un nuevo contacto, por el nombre para mostrar y el mail se percató que era una mujer, “Arenita” era el nombre que usaba por nick y el mail decía blanka_arena@hotmail.com, la agrego inmediatamente… y así inició la charla…

*Arenita* hola!!
*El Chofer de la Sra. Daisy* hola Arenita, como estas?
*Arenita* bien y tu?
*El Chofer de la Sra. Daisy* también, gracias, perdona... de donde me conoces, o porque me agregaste?
*Arenita* me da un poco de pena, pero vi tu perfil en un sitio de citas
*El Chofer de la Sra. Daisy* ah vaya, no te preocupes, esta bien, para eso esta
*Arenita* y pues me gusto lo que escribiste así que me aventure a conocerte
*El Chofer de la Sra. Daisy* y de donde eres Arenita
*Arenita* del DF
*El Chofer de la Sra. Daisy* órale, somos vecinos, yo ando por el poniente
*Arenita* y yo al sur
*El Chofer de la Sra. Daisy* ok
*Arenita* oye, y todo lo que dice tu perfil es cierto o solo lo escribiste para ser mas interesante?
*El Chofer de la Sra. Daisy* claro que es cierto, no tengo porque engañar a nadie

Conversaron hasta casi el amanecer, conversaron de los gustos de cada uno, música, cine, TV, libros, Blanca le comento ser divorciada, treinta y seis años, sin hijos, vivía sola en el pequeño departamento que habían comprado ella y su esposo allá por Taxqueña, cuando él se fue se quedo ella con la casa, trabajaba en una tienda de autoservicio de cajera y a veces visitaba a su madre allá por Tlahuac, Francisco se lleno de esperanzas al saber que ella, igual que él, buscaba el amor verdadero…

La conversación termino con un
*Arenita* Espero volvamos a platicar otra noche, mira que ya es tarde

Francisco se despidió esperando que la noche arribara para poder conversar nuevamente con ella y, quizá, poder verse algún día…

Durante casi un mes conversaron casi a diario, casi cada noche, y Francisco cada noche estaba más interesado en ella, Blanca le parecía la mujer que había estado esperando, era culta, educada, amable, con un buen sentido del humor, inteligente, compartían algunos gustos y en otros eran completamente contrarios, y casi cada noche Francisco se aguantaba las ganas de pedirle una foto o que “le pusiera la cam” puesto que no la conocía, de avatar usaba una imagen de “Arenita” personaje de cierta caricatura infantil de una esponja…

*Arenita* estoy triste
dijo Blanca una noche después de casi tres meses de conversación…
*El Chofer de la Sra. Daisy* por qué?
*Arenita* porque creo que no hay nadie a quien le pueda interesar
*El Chofer de la Sra. Daisy* oh vamos, no digas eso, dicen por ahí que “siempre hay un roto para un descocido”
*Arenita* si, eso dicen, pero también dicen que “no todas las frases son aplicables para todos, ni siquiera esta”
*El Chofer de la Sra. Daisy* en verdad siento que te sientes mal, vamos, alégrate
*Arenita* =)
*El Chofer de la Sra. Daisy* eso, me gusta verte sonreír =)
*Arenita* ash, como puedes decir eso si ni siquiera me has visto, no sabes como soy ni como me veo cuando sonrió
*El Chofer de la Sra. Daisy* porque tu no has querido
*Arenita* si, eso he pensado también, pero entiéndeme, no quiero salir lastimada ni recibir un rechazo por mi aspecto
*El Chofer de la Sra. Daisy* no digas eso, lo dices como si tal pareciera que no eres atractiva, te casaste una vez y con todas las de la ley y ante todas las leyes, no puedes decir que no hay nadie que pueda fijarse en ti, hubo alguien, que no?
*Arenita* pues si, pero era joven, bonita, ahora… es otra cosa
*El Chofer de la Sra. Daisy* sería más fácil si me dejaras juzgar eso… ;-)
*Arenita* estas seguro de lo que estas pidiendo?
*El Chofer de la Sra. Daisy* si, lo estoy, y prometo ser completamente honesto y, además esto en verdad no cambiará la amistad que tenemos…

Francisco espero paciente la reacción de Blanca, espero y espero hasta que, de pronto, el avatar de “Arenita” cambio por el de una mujer… una verdadera mujer, trigueña, de cabellos negros y ojos grandes, la foto era de esas casuales, de las que se toma uno a si mismo con la cámara, una blusa color lila de tirantes es lo único que se alcanzaba a apreciar, al parecer estaba recostada sobre un sillón, sus labios eran delgados, su nariz afilada y el cuello era delgado también, hombros tersos y redondeados, poco maquillaje y discreto…

Francisco se quedo boquiabierto, no encontraba ningún defecto en la imagen que veía, a no ser, claro, que aquella a la que veía no fuera Blanca…

*El Chofer de la Sra. Daisy* eres tú?
*Arenita* claro que soy yo¡¡ no tengo porque engañarte
*El Chofer de la Sra. Daisy* es que…
*Arenita* tan mal me veo?
*El Chofer de la Sra. Daisy* claro que no¡¡¡ al contrario, eres muy… guapa
*Arenita* jajaja gracias por… la flor :-P
*El Chofer de la Sra. Daisy* es que es en serio, eres muy guapa, no entiendo de donde sacas que hay algo… mal contigo
*Arenita* pues ya ves, una que tiene la autoestima por los suelos

Y así como la imagen de Blanca apareció en la ventana de conversación, desapareció, Francisco se quedo un poco frustrado, ahora le gustaba más, la había encontrado bastante atractiva, lejos de lo poco que ella decía, de hecho empezaba a… desearla, pero también sabía que debía ir lento, que no debía apresurar las cosas si es que algo podía conseguir con ella, curiosamente sus deseos iban más allá del placer carnal, aunque no lo negaba, su deseo era que ella fuera aquella a la que había esperado tanto tiempo…

Pero no tuvo oportunidad de externan lo que su imagen le había provocado, el status de ella cambio y se mostró como No conectada, se había ido…

Y la ausencia se prolongo…

Durante un mes Francisco se conectó cada noche, y cada noche se iba a acostar ya muy tarde, frustrado por no coincidir con ella, por esos días sucedió que la madre de Martha, aquella que fue su esposa y aquella con la que su hijo estaba en custodia falleció, diabetes, tuvo que asistir al sepelio y ahí se encontró a su hijo, este le reclamo la poca atención que le tenía, con diecinueve años su hijo le pidió… le exigió dinero para poder vivir solo, puesto que, aparte de su padre no había nadie más con quien pudiera quedarse, Francisco le ofreció su casa, pero su hijo no quería saber nada de su padre que no fuera dinero, terminó por darle una buena cantidad que tenía ahorrada y su hijo, después del Novenario desapareció…

Cuando lo de su suegra termino regreso a su vida de rutina, fue cuando regreso el recuerdo de Blanca, seguía preguntándose porque ya no la veía ¿Sería que se había alejado para siempre? ¿Qué le había apenado el mostrarse esa vez que lo hizo y había preferido eliminarlo de su MSN? ¿Sería acaso por otra razón? No tenía ninguna respuesta a estas preguntas y eso empezaba a molestarlo cada vez más, empezó a formularse miles de razones por las cuales Blanca no se conectaba, la más persistente era que había encontrado a otra persona, quizá más joven, quizá más inteligente, quizá más galante… pero él no había sido descortés ni grosero, si algo había hecho para que ella se alejara no entendía que había sido, así que si no había sido eso solo había una sola razón para su ausencia… lo había abandonado…

Una noche cualquiera llego como todas las noches a casa, ya no le importo entrar al MSN a ver si estaba en línea, aunque él dijera que no le importaba, pero deseaba que estuviera, esperaba encontrarla, se preparo algo de cenar y, como hizo hace cinco meses se sentó en la sala a ver el noticiero mientras cenaba, termino de hacerlo y después de llevar las cosas a la cocina ya estaba listo para irse a la cama pero, la duda lo invadió, se pregunto ¿Estará? Y pensando que no sería así de cualquier modo entro…

Inicio sesión y apenas el MSN cargo le apareció un mensaje off-line de Blanca, por la hora lo había mandado por la tarde, algo inusual ya que a según por lo que ella le había comentado no se conectaba durante el día, más todas las dudas, miedos, ansiedades y fantasías se disiparon rápidamente al leer el mensaje, entonces sintió culpa, remordimientos… el mensaje era de solo una línea…

*Arenita* falleció mi mamá… ¡_¡

Se maldijo a si mismo, se sintió como un estupido al pensar que lo había abandonado por otras tantas y tontas razones, jamás pensó que hubiera sido por algo así, también le sorprendió el hecho de que su suegra hubiera muerto recientemente, era curioso notar que las tragedias no vienen solas…

Ahora solo esperaba la noche que se conectara para poder hablar con ella, tenía que enmendar su error y decirle que estaba para darle todo su apoyo, este deseo no tardo mucho en cumplirse, apenas tres noches desde aquel mensaje la encontró en línea, en el mensaje para mostrar había puesto [mamá ya está con papá] y no tenía imagen para mostrar, inmediatamente Francisco abrió la ventana de conversación…

*El Chofer de la Sra. Daisy* lo lamento
*Arenita* hola, gracias…
*El Chofer de la Sra. Daisy* sé como te sientes
*Arenita* si, lo sé, tu ya pasaste por esto, verdad? lo de tus papas…
*El Chofer de la Sra. Daisy* si, así es…
*Arenita* es duro, ahora ya no tengo a nadie, me he quedado sola…
*El Chofer de la Sra. Daisy* vamos, no digas eso, no estas sola, están tus compañeros de trabajo, tus vecinos, tus demás familiares, no estas sola
*Arenita* y eso que? no tengo nadie con quien llorar, quien me consuele, que me diga que me apoya y que esta conmigo, estoy más sola que un pinche perro…
*El Chofer de la Sra. Daisy* yo estoy aquí…
*Arenita* …
*El Chofer de la Sra. Daisy* créeme, sé lo que sientes y por lo que estas pasando, y sé que muchos habrán intentado el animarte, sé a lo que te refieres con eso de que no tienes a nadie que este ahí, sé que necesitas un amigo que te consuele en serio…
*Arenita* no
*El Chofer de la Sra. Daisy* no?
*Arenita* no necesito un amigo, necesito una pareja, un hombre que este conmigo en las buenas y en las malas, que este conmigo cuando se sufren estas perdidas, eso necesito…
*El Chofer de la Sra. Daisy* pues…
*Arenita* pues que?
*El Chofer de la Sra. Daisy* pues… lamento no ser yo ese…
*Arenita* ja, que buen chiste, ‘ora resulta que estas dispuesto a ser la pareja perfecta para mi, no?
*El Chofer de la Sra. Daisy* Blanca, entiendo tu enojo, entiendo que necesitas desahogarte, pero no soy el culpable de tu perdida, no te desquites conmigo, solo quiero apoyarte
*Arenita* lo siento

Y de pronto

*Arenita* aparece como No conectado. Recibirá los mensajes que le envíes la próxima vez que inicie sesión. Enviar un mensaje de correo electrónico a este contacto en su lugar.

Francisco la entendía, entendía su coraje, su enojo, su frustración, quizá no fue la mejor manera de abordar la situación, pero tenía que ser de alguna manera, ahora solo le quedaba esperar que volviera a estar en línea para seguir conversando…

Pasaron tres noches más…

Cuando Francisco entro al MSN encontró otro mensaje off-line de Blanca, tenía pocos minutos de haberlo mandado, de igual manera que el anterior solo era de una línea…

*Arenita* lo siento, me perdonas? (^^)

El mensaje lo hizo sonreír, tecleo un smiley guiñando el ojo (;-)) y la sonrisa de Francisco se ensancho cuando recibió un mensaje más en ese mismo momento, era obvio que ella estaba en línea pero como No conectado, no era un mensaje, solo un smiley sonriente (:-D) Francisco le respondió de la misma manera y vio que ella estaba tecleando, ya no cabía en su gozo, era un número de celular…

Con nerviosismo saco el celular y tecleo el número, espero ansiosamente y después del cuarto timbrazo escucho que contestaba… y solo escucho silencio…

-¿Blanca?-
Nada…
-¿Estás ahí?-
Silencio…
-Estas nerviosa ¿Verdad? Yo también… -
-… hola- escucho entonces, una voz tímida, apenas un susurro, Francisco se puso nervioso, pero se armo de valor…
-¿Cómo estás?-
-Mejor… creo, lamento lo de la otra noche, no fue mi intención ¿Me perdonas?- cuando Blanca articulo la pregunta su timbre de voz adquirió un tono de voz parecido al de una pequeña niña, Francisco sonrío una vez más…
-No, no te perdono, puesto que no hay nada que perdonar-
-Gracias, en serio me sentí mal por lo de esa noche, no tenías porque aguantar mi coraje-
-No te disculpes, era normal, no hay daño-
-Bueno, solo déjame compensártelo-
-¿Compensármelo?-
-Si, bueno… pues… si no hay ningún problema pues… me gustaría… invitarte un café, digo, si quieres… -
Francisco se contuvo de estallar de alegría, su mano temblaba y sus labios también, tomo aire y respondió tratando de sonar lo más calmado posible…
-Me encantaría-
-Que bien- exclamo Blanca, se notaba la alegría en su voz -¿A dónde te invito? Yo pago-
-Pues… -
-Podemos vernos en un lugar a donde sea fácil para los dos llegar-
-¿Por qué no nos vemos en el Centro Histórico? Podemos vernos frente a Catedral, o por el Palacio de Bellas Artes… -
-Me parece bien, frente a Bellas Artes me parece adecuado, de ahí podemos ir a la Casa de los Azulejos-
-De acuerdo ¿Cuándo y a que hora nos vemos?-
-Yo ya puse el lugar, tú pon la hora-
-¿Prefieres por la tarde o por la noche?-
-Este… mejor por la mañana ¿Si?-
-Ok ¿Al medio día esta bien?-
-Si, al medio día esta bien, nos vemos este sábado ¿Esta bien para ti?-
-Claro, ahí estaré-
-Bueno, me despido sino te vas a acabar el crédito-
-Jaja jaja jaja de acuerdo, nos vemos el sábado entonces, buenas noches Blanca-
-Buenas noches Francisco-

Francisco pensó lo bien que se oía su nombre pronunciado por ella, le pareció lo mejor que había escuchado desde hacía mucho tiempo, apenas era martes, sabía que la espera se le iba a hacer difícil…

Lo peor para Francisco no fue esperar a que llegara el sábado, sino la ausencia de Blanca en el MSN, nuevamente no entendía el porque se desaparecía de esa manera, aunque tratara de hacerse a la idea de que se verían por fin también el gustaba encontrársela en el MSN y charlar hasta que la mañana llegara, pero durante todo el resto de la semana no fue así, y no le quedo más remedio que esperar…

Esperaba encontrarla el viernes por la noche para confirmar lo del sábado, pero no fue así, no le mando mensaje al celular, aparte de que ya no tenía crédito pensó que no sería lo correcto, aunque se moría por hacerlo, apenas el sábado despertó se levanto de la cama como de rayo, se metió a bañar y se vistió con lo mejor que tenía, que no era mucho en realidad, pero contaba con el hecho de ir limpio y presentable sería suficiente, mientras se tomaba un café en la cocina pensaba si sería correcto llevarle flores, o algún detalle, se debatía entre lo que quería hacer y lo que tenía que hacer, finalmente deshecho la idea, se decía una y otra vez que debía ir lento, no apresurar las cosas…

Llego puntal al lugar de la cita, frente a las enormes puertas del Palacio de Bellas Artes espero… y espero… y espero…

Eran la una y quince minutos y no había señales de Blanca, sostenía el celular con la mano metida en el bolsillo del pantalón esperando sentirlo vibrar, pero no, nada, ni una señal, dando la una y medía fue hasta una tienda sobre Av. Juárez y le puso crédito al celular, le marco… un timbrazo… dos… tres… cinco… dejo que sonara hasta que entro el mensaje del Correo de Voz, colgó inmediatamente, estaba molesto, se sentía frustrado y, de alguna manera, engañado, también pensó que era un tonto por creer que habría alguien que pudiera fijarse en él, estuvo a punto de maldecir a Blanca pero se arrepintió en el ultimo momento, ya no tenía caso…

Regreso molesto a su casa, aunque aún guardaba la esperanza de que el celular sonara pensaba que no tenía ni debía contestar si este sonaba, entro y encendió la laptop, inicio sesión en el MSN y se frustro más, no estaba conectada, no había mail de ella, ni mensaje off-line, le marco una y otra vez, y cada vez que escuchaba la grabación del Correo de Voz se molestaba más hasta que no soporto más y lanzo el celular golpeando contra la pared, para su fortuna no se hizo pedazos, solo la tapa salió volando y se zafo la batería…

Ahora la espera no duro tanto, a la noche siguiente la encontró en línea…

*Arenita* hola
*El Chofer de la Sra. Daisy* hola
*Arenita* estas molesto, lo sé
*El Chofer de la Sra. Daisy* no, no tengo porque estarlo
*Arenita* si, si tienes porque, te deje plantado
*El Chofer de la Sra. Daisy* tus razones habrás tenido
*Arenita* si, pero eso no me disculpa del hecho de que te deje plantado
*El Chofer de la Sra. Daisy* ya, no digas más
*Arenita* me perdonas?

Cuando pregunto Francisco recordó el tono de voz que Blanca usara por teléfono, no pudo evitar esbozar una sonrisa

*El Chofer de la Sra. Daisy* ya te lo he dicho, no hay nada que perdonar
*Arenita* es solo que me dio miedo, esa es la verdad, no puedo mentirte…
*El Chofer de la Sra. Daisy* te entiendo…
*Arenita* eres demasiado comprensivo que me da mucha pena contigo, tú que eres tan bueno
*El Chofer de la Sra. Daisy* vamos, no digas eso, soy como cualquier otro
*Arenita* nooooooo, otro ya me habría dejado de hablar, pero no, tú sigues aquí
*El Chofer de la Sra. Daisy* quizá, pero ya viste que no es así
*Arenita* bueno, me voy a la cama, prometo compensártelo, vale?
*El Chofer de la Sra. Daisy* si tu lo dices…
*Arenita* ash, ya ves como no me crees? lo haré, lo prometo
*El Chofer de la Sra. Daisy* ok, descansa entonces
*Arenita* buenas noches
*El Chofer de la Sra. Daisy* bye
*Arenita* bye

Durante algunas noches siguieron con su habitual rutina de conversar por MSN, sin que Blanca mostrara la oportunidad de que se vieran, después se desaparecía y pasaban noches sin que se conectara, a veces se mandaban mensajes por el celular, solo dos o tres líneas -Como estas- y -Que tengas un buen día- eran las frases que se dedicaban, las noches en que conversaban Francisco estaba bien, cuando no era así se malhumoraba, maldecía el no verla en línea, más nunca se lo decía, cuando por fin coincidían hacía como si nada pasara, y así pasaba sus noches y sus días, alegre y molesto, comunicativo y malhumorado…

Una noche cualquiera, sin fecha en el calendario Francisco se armo de valor, le dijo a Blanca que cuando se verían, ella tardo en responder y cuando al fin lo hizo acordaron lo mismo que la primera vez, prometiéndole Blanca una y otra vez que ahí estaría, en eso quedaron y Francisco espero, nuevamente paciente, a que el sábado llegara…

Apenas el sábado despertó se levanto de la cama, aunque no como de rayo como la vez anterior, se metió a bañar sin prisas y se vistió con lo primero que encontró, bebió su café tranquilamente en la cocina y salió de casa un poco más tarde que la vez anterior, algo dentro de él le decía que no tenía caso apresurarse…

Llego pasada la hora de la cita, en el mismo lugar anterior, frente a las enormes puertas del Palacio de Bellas Artes espero… y espero… y espero…

Eran la una y quince minutos nuevamente y no había señales de Blanca, ya no se preocupo por sostener el celular con la mano metida en el bolsillo del pantalón, dando la una y medía fue hasta Av. Juárez y de ahí se fue caminando hasta el Eje Central, entrando al Metro se perdió entre la muchedumbre, se sentía frustrado otra vez, y si, engañado, pensó nuevamente que era un tonto por creer que habría alguien que pudiera fijarse en él, maldijo a Blanca y entrando en el vagón se fue a casa, triste, molesto, desilusionado…

En esta ocasión al llegar a casa tampoco había mensaje off-line, pero mientras cenaba su acostumbrado sándwich el celular sonó con su tono de “La cumbia del Amor” de Lisandro Mesa, al tomarlo vio en la pantalla el número de Blanca, lo apretó con fuerza, no sabía si contestar o no, quería saber cual era su nueva excusa, que era lo que tenía que decirle, pero también, una parte de él no quería saber nada de ella, por ahora… no contesto…

El celular sonó tres veces más, finalmente dejo de hacerlo…

Eran casi las tres de la tarde, habían pasado tres días desde que Blanca intento llamarlo, tres días que Francisco se decidió a no contestar, tres días de no entrar al MSN, tres días de no hablar con ella, si, ahora si estaba molesto pero, cuando casi eran las tres de la tarde, después de tres días sin hablar con Blanca en el celular se escucho nuevamente el tono de “La cumbia del Amor” era ella…

-Bueno… - contesto Francisco tratando de dar a su tono de voz lo más parecido al enfado… o indiferencia, no sabía que era lo que sentía…
-Hola… - le dijo Blanca tímidamente del otro lado de la línea…
-¿Si?-
-Lo siento, en verdad lo siento y sé que ya no quieres saber nada de mi, lo comprendo, es culpa de mi propia inseguridad, tengo miedo de conocer, de que me conozcan y si, tengo miedo de querer, de amar, perdóname- Y Francisco escucho como empezaba a sollozar, se la imagino llorando en ese momento, sosteniendo en su mano una servilleta, secando sus lagrimas -Esta es la ultima vez que hablo contigo, me despido porque se que tú no quieres saber nada de mi y lo entiendo, perdóname y… y… que tengas buena semana… -
-Espera… - dijo Francisco, intentando detenerla, funciono…
-¿Qué pasa?-
-No puedo mentirte, si, estoy molesto, pero más que molesto me siento… desilusionado, pensé que éramos amigos, que teníamos algo, es solo que estas tomando la decisión por ambos sin siquiera consultarme, permíteme por lo menos decir algo al respecto ¿No?-
-Si, tienes razón, de acuerdo, di lo que quieras decir, te escucho… -
-Quiero que esto continúe, bueno, no esto, no el que me dejes plantado, sino el que sigamos teniendo comunicación, no quiero forzarte a nada, solo date la oportunidad, yo estaré esperando el momento en el que realmente estés lista ¿Ok?-

Lo único que Francisco escucho fue el sollozo de Blanca, la dejo que lo hiciera, que asimilara lo que él le había dicho y que tomara su decisión, fue un minuto, un minuto que para Francisco fue eterno, entonces ella hablo..

-De acuerdo, si así lo quieres y aun me quieres como amiga adelante, no te prometo nada, puesto que no sé de lo que soy capaz de hacer y no tengo idea de lo que podría hacer, dejemos que las cosas sigan su curso normal y… y veremos que pasa, es solo que, en primer lugar no deseo salir lastima y, segundo, no quiero que lo hagas tú, quizá con el tiempo te des cuenta de que no soy quien crees que soy ni lo que crees que soy, quizá con el tiempo te des cuenta de que no te merezco y, al final nos dejaremos y cada quien seguirá con su vida… -
-De acuerdo, es un trato, vete a dormir Blanca, es tarde… -
-Buenas noches Francisco-
-Buenas noches Blanca-

Después de esa conversación las platicas entre ellos se volvieron un poco más escasas, ya no coincidían como antes en el MSN, solo cruzaban una o dos líneas y se despedían después de varios, muchos minutos después de silencio entre ellos, tal pareciera que la intención de Blanca era alejarlo, y Francisco estaba empeñado en encontrar al amor de su vida, casi al cumplirse un año desde que se conocieron se toparon en el MSN y empezaron a platicar como si nada, como si todas aquellas situaciones no se hubieran dado, la amistad se elevo a la alza y empezaron a conversar como en antaño, se reían de las ocurrencias de cada uno, se contaban sus problemas en el trabajo, los problemas en casa, cuentas por pagar, dolores, amigos, vecinos, todo, se hablaron de todo como en antaño y Francisco sintió que finalmente Blanca había recobrado la confianza en ella misma y, posiblemente en él…

Justamente al año de conocerse y en medio de la conversación Blanca le tenía dispuesta una sorpresa, una que Francisco esperaba desde hace mucho, una que pensó jamás se daría…

Le apareció este mensaje en su ventana de conversación…

*Blanca desea iniciar una videollamada. Responder (Alt+W) Rechazar (Alt+X)*

Francisco se sorprendió, incluso dudo un poco en aceptar o no… finalmente lo hizo, le dio Aceptar

*Has respondido a la llamada. Colgar (Alt+Q)*

En la ventana de conversación los avatares cambiaron y se agrandaron las ventanas de la Imagen para mostrar, se veía el tiempo de carga y Francisco vio primero la imagen de su webcam antes de ver a Blanca, en la parte baja de la ventana leyó “Conexión establecida” así que era más que obvio que Blanca ya lo veía, aunque él a ella aun no, la ventana seguía cargando…

*El Chofer de la Sra. Daisy* Hola
*Arenita* aun no te veo…
*El Chofer de la Sra. Daisy* ha de estar lenta la conexión, tu me ves?
*Arenita* si, yo si, y yo me veo en mi cam
*El Chofer de la Sra. Daisy* bueno, un paso a la vez :P
*Arenita* de acuerdo jajaja
*El Chofer de la Sra. Daisy* bueno, ya me habías visto en foto, que piensas de mi ahora
*Arenita* no creo que quisieras saber lo que pienso
*El Chofer de la Sra. Daisy* oh si, si quiero
*Arenita* pues…
*El Chofer de la Sra. Daisy* vamos, dime…
*Arenita* eres guapo :D
*El Chofer de la Sra. Daisy* gracias, favor que me haces
*Arenita* es la verdad, incluso… podría decir que…
*El Chofer de la Sra. Daisy* que?
*Arenita* me gustas…
*El Chofer de la Sra. Daisy* gracias, eso significa mucho para mi

Y sonrió y en la ventana de conversación vio su sonrisa, la misma que sabía Blanca veía…

*Arenita* lo imagino, y disculpa que vuelva a lo mismo, solo no quiero que te hagas falsas esperanza, si, me gusta lo que veo y me gustas tú, más eso no significa nada más…
*El Chofer de la Sra. Daisy* entiendo…
*Arenita* tal parece que la conexión de mi cam no se deja
*El Chofer de la Sra. Daisy* si, eso estoy viendo
*Arenita* es una lastima, quería que me vieras así como yo te estoy viendo
*El Chofer de la Sra. Daisy* y yo soy el que mas ganas tiene de verte
*Arenita* vamos¡¡ no es la gran cosa, pero si, quería que me vieras

Pero no, la conexión termino por caerse y Blanca le apareció como No conectado, Francisco dejo de ver su propia imagen en la ventana de conversación y, aunque espero, Blanca no regreso…

Durante varias noches lo intentaron, pero solo Francisco transmitía, aun cuando Blanca había eliminado las cookies, hecho “circo, maroma y teatro” con la configuración y Francisco había actualizado el MSN a la versión más actual esto no se dio, Francisco primero se sentía frustrado, después, con cada intento sentía más y más deseos de verla pero, sobretodo, tenía deseos de estar con ella, si, era un sentimiento que no podía negar ya, la deseaba, deseaba tocarla, sentirla, amarla, hacerla suya, en sus adentros sentía que la amaba y en su percepción pensaba y sentía que Blanca ya lo amaba, por eso los mil y un intentos de verse, aunque claro, sería más fácil verse en persona, pero Francisco sabía que eso era más fácil pensarlo que hacerlo, puesto que Blanca no daba muestras de querer verse en persona, cada noche el deseo aumentaba más, su durmiente sexualidad empezó a atacarlo, lo hizo formar cientos de fantasías sexuales, eróticas, pornográficas, escenas donde él y ella eran los protagonistas de cientos de todo tipo de películas, amor sexual, carnal, apasionado, lascivo, en sus fantasías participaban en una serie de situaciones algunas por demás inverosímiles, otras muy comunes, pero eran las fantasías de Francisco, eran sus deseos carnales lo que lo hacía seguir manteniendo la comunicación con Blanca, la amaba, si, pero también la deseaba…

Pero una noche cualquiera y en medio de la conversación…

*Arenita* oye… lo podemos intentar una vez más? si?
*El Chofer de la Sra. Daisy* bueno…

Blanca le mando la invitación nuevamente…

*Blanca desea iniciar una videollamada. Responder (Alt+W) Rechazar (Alt+X)*

Francisco le dio Aceptar con desgano, aunque con una chispa de esperanza

*Has respondido a la llamada. Colgar (Alt+Q)* y espero…

Los avatares cambiaron y Francisco vio su rostro en la ventana, la de Blanca seguía cargando, más para sorpresa de Francisco la ventana paso del blanco con publicidad a una negra y, después, se presento ante Francisco la imagen de Blanca en la ventana de conversación, este sonrió al verla, ella hizo lo mismo, la misma trigueña que vieran en la foto hace ya bastante tiempo, el cabello negro lo llevaba peinado hacia atrás con una coleta y sobre la frente una tira de tela color rosa como diadema, sus ojos grandes los abría al mismo tiempo que su sonrisa se ensanchaba, aunque sus labios seguían siendo delgados, su nariz afilada le daban un aspecto refinado y del cuello delgado colgaba una pequeña medalla, el maquillaje era poco y discreto y vestía la misma blusa color lila de tirantes que usaba en aquella foto, tras de si veía un peinador con luna y al costado un closet abierto por el cual podía apreciar parte de los cajones abiertos…

Ella volteo quizá al darse cuenta de lo que veía por la ventana de conversación y tapándose el rostro se carcajeó, Francisco sonrió…

*El Chofer de la Sra. Daisy* vamos, no te apenes, no pasa nada :D
*Arenita* soy un desastre
*El Chofer de la Sra. Daisy* no, no lo eres, a menos que lo compares con el que yo tengo en mi habitación
*Arenita* jajajaja me lo imagino
y la imagen de Blanca se rió junto con el texto en la ventana
*El Chofer de la Sra. Daisy* pero ahora si puedo decir que… me gusta cuando sonríes
*Arenita* si, ahora lo puedes decir :P

Y como hace mucho tiempo… conversaron hasta casi el amanecer…

La siguiente vez que coincidieron en línea nuevamente conversaron por videollamada, ahora usando los micrófonos y la conversación fue más fluida, para la tercera ocasión Blanca lo sorprendió mostrándose solo en bata de baño, con el cabello mojado y sin nada de maquillaje, platicaron, se rieron, pero a momentos la bata se abría y Francisco podía apreciar la línea que separaba sus senos, más cuando Blanca lo notaba rápidamente se cubría diciéndole que NO con el dedo, sonriendo maliciosamente, se reían y la platica seguía, pero Francisco no podía evitar excitarse con lo que alcanzaba a ver, el deseo crecía más y más, las ganas de tenerla, de poseerla, de hacerla suya…

-Te amo- le dijo una noche sin más Francisco durante la conversación, Blanca se sobresalto y por la cam lo miro fijamente, después cerro los ojos y negó con la cabeza…
-Tú no puedes amarme, quizá lo que sientas es deseo, quizá me desees, pero no es amor lo que sientes por mí-
-¿Por qué no puedes creer que te amo? Desde hace más de un año hemos conversado, hemos pasado buenos y malos momentos juntos, nos hemos apoyado y si, también hemos tenido diferencias como cualquier pareja, el tiempo compartido me ha hecho quererte, amarte… -
-Tu no me amas, amas lo que soy frente a ti, la respuesta a tu búsqueda, me miras y ves a la mujer que te gustaría que fuera para ti, me miras y ves lo que buscas en una mujer, pero yo no soy quien crees que soy, ni lo que crees que soy-
-Te amo, esa es la verdad-
-No, tu amas esto… - y se despojo de la blusa que vestía, quedándose únicamente con el sosten negro que llevaba por debajo, lo miro fijamente y empezó a tocar sus senos por encima del sosten…

-¿Qué haces?- pregunto Francisco, mitad emocionado mitad asombrado, no creía lo que estaba viendo, casi instintivamente comenzó a sobarse por encima del pantalón viendo como Blanca se acariciaba, pasando la lengua por los labios, sonriendo maliciosamente otra vez, dejo una mano en sus senos y la otra viajo por su vientre hasta llegar a la orilla de la falda que vestía, Blanca empezó a estimularse al tiempo que Francisco hacía lo mismo por encima del pantalón, no se atrevía a más, pero al verla así le hizo recordar las tantas fantasías que había imaginado con ella…

-Me deseas ¿Verdad? Porque yo también, no te amo, esa es la verdad, pero si te deseo, anda, dímelo, dime que me deseas… -

-Te deseo… - dijo Francisco tragando saliva, bajo el pantalón sentía el pene duro, su corazón latía rápidamente, sentía que se le salía del pecho, un sudor frío le recorría la espalda y la frente, las mejillas ruborizadas y la respiración se le entrecortaba, Blanca se levanto y se quito la falda, bajo esta vestía unas bragas negras como el sosten, se sentó y pasando las manos por la espalda se quito el sosten y salieron a relucir un par de senos coronados por unos pezones oscuros, erectos, bajo las manos por hacia la cintura y se despojo de las bragas, levanto las piernas sobre la mesa y Francisco vio el vello que cubría su sexo, su excitación aumento al cien por ciento al ver como Blanca se tocaba los senos y hurgaba en su vagina, ya no aguanto, sacó el pene del pantalón y empezó a masturbarse frenéticamente mientras que Blanca hacía lo mismo…

-¿Te gusta? ¿Te gusto?-
-Me encantas-
-Y te gustaría que estuviera ahí contigo ¿Verdad?-
-S-si… me encantaría… -

Entonce sucedió algo que Francisco no entendió, Blanca se levanto desnuda y desapareció de la ventana, Francisco, con la mano apretada en el pene veía fijamente esperando verla nuevamente… y se paralizo, en su MSN, en su ventana, donde él se veía a si mismo vio pasar el cuerpo desnudo de Blanca a su espalda, no se atrevió a voltear, vio y sintió como esas manos delgadas se posaban en sus hombros, vio el rostro de Blanca acercase a él, vio y sintió esos labios delgados cerca de su oído, y vio y sintió como una de esas manos bajaba por su vientre hasta su mano en la entrepierna, a un pene que había perdido la erección a causa de la impresión…

-Yo te amé- le dijo Blanca al oído -Di todo lo que tenía por ti, mi tiempo, mi atención, mi cuerpo, mi amor, mi persona, te di un hijo… y nunca fue suficiente-

Francisco abrió los ojos asombrado… recordó, la reconoció…

EPILOGO

Después de no presentarse varios días al trabajo, después de que los teléfonos sonaran una y otra vez sin respuesta, fue que un grupo de compañeros fueron hasta su casa, como tampoco hubo respuesta pidieron una patrulla y en compañía de los oficiales forzaron la entrada, cuando llegaron hasta la sala comedor encontraron la televisión encendida, un sándwich ya descompuesto sobre la mesa de centro y en el comedor el cuerpo de Francisco, estaba sentado frente a la laptop, el cuerpo sobre la mesa a un lado de la computadora portátil, sostenía el pene con la mano derecha, al parecer había sufrido un ataque cardiaco, tenía abierta su sesión en el MSN y varios mensajes off-line de algunos contactos, la única ventana abierta que tenía era la de una mujer que por nick tenía “La esposa del Chofer de la Sra. Daisy”